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Se
ha solido tratar la tecnología como un sector especializado
de la política de desarrollo, de cual se encargan instituciones
separadas. No obstante, y como se intenta demostrar en el
presente trabajo, la tecnología es mucho más que
un ingrediente de las estrategias de desarrollo, pues se trata
de un elemento que condiciona su viabilidad.
Las
oportunidades de desarrollo son un objetivo móvil. Todo
observador serio de los logros alcanzados en materia de desarrollo
desde el final de los años cincuenta hasta final de los
setenta ha reconocido que las estrategias de sustitución
de importaciones aplicadas por un país tras otro dieron
lugar a avances graduales y significativos. De hecho, se tenía
la creciente esperanza de que se lograrían constantes progresos
a mediados de la década de 1970, cuando la combinación
de un "redespliegue industrial" y el fomento de las exportaciones
mostraba y prometía el logro de avances adicionales y más
amplios. El fracaso y deterioro subsiguiente del modelo de protección
y subvención en la mayoría de los países
que trataron de seguir aplicándolo ha desplazado el péndulo
hacia una negación completa de los logros conseguidos por
ese modelo y preparado el terreno para sostener que el mercado
libre es la única forma de lograr resultados satisfactorios
en el campo del desarrollo, aunque todavía están
por presentarse las pruebas de ello.
En
el presente trabajo sostenemos que las oportunidades de desarrollo
surgen y cambian a medida que se producen revoluciones tecnológicas
sucesivas en los países avanzados. La transferencia
de tecnología y de las instalaciones de producción
sólo se realiza de buen grado si promete producir beneficios
mutuos. El motivo de que las estrategias de sustitución
de importaciones fueran exitosas a la sazón era que representaban
un juego de suma positiva para las industrias próximas
a la fase de madurez del mundo desarrollado que hacían
frente a una limitación tecnológica y una saturación
de los mercados. El advenimiento de la revolución de la
tecnología de la información cambió radicalmente
esas condiciones y brindó diversas opciones viables.
En
esta interpretación se examina la estrategia de desarrollo
desde un ángulo diferente, que consideramos resulta especialmente
útil en relación con los desafíos del proceso
de mundialización y de la "Era de la Información".
En el trabajo se examina en primer lugar la forma en que evolucionan
las tecnologías, a fin de comprender las condiciones que
crean oportunidades de desarrollo y determinar su naturaleza.
Después se aborda el tema del desarrollo como cuestión
de aprender a aprovechar esas oportunidades cambiantes. Ello se
ilustra con una sinopsis de los sucesivos modelos de desarrollo
aplicados en los últimos 50 años y con un examen
de los desafíos que plantea la próxima fase de concentración
de poder en la economía mundial. Por último, se
estudian algunas de las exigencias institucionales para hacer
frente al nuevo "paradigma de redes flexibles".
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