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Hoy
en día enfrentamos amplias transformaciones tecnológicas
en diversas esferas de la actividad económica. Al hablar
de nuevas tecnologías vienen inmediatamente a la mente
los desarrollos en microelectrónica, telecomunicaciones,
biotecnología, nuevos materiales, nuevas fuentes de energía,
la nueva tecnología espacial y militar. Como obtener entonces
una visión de conjunto? Creo que hace falta introducir
ciertas formas de categorización que permitan un análisis
sistemático.
En
primer lugar es importante insistir en la distinción Schumpeteriana
[1],
entre invención, innovación y difusión.
La
invención de un nuevo producto o proceso ocurre
en lo que podríamos llamar la esfera científico-técnica
y puede permanecer allí para siempre. La innovación
en cambio es un hecho económico. La primera introducción
comercial de una invención la traslada a la esfera técnico-económica
como un hecho aislado cuyo futuro será decidido en el mercado.
En caso de fracasar, puede desaparecer por largo tiempo o para
siempre. En caso de tener éxito puede aún permanecer
como un hecho aislado, según el grado de apropiabilidad
y según el impacto que tenga sobre la competencia o sobre
otras áreas de la actividad económica. El fenómeno
que realmente interesa es el proceso de adopción masiva.
La difusión es lo que en última instancia
transforma lo que fue una invención en un fenómeno
económico-social.
En
términos de impacto global podría decirse que lo
que más interesa es poder predecir el ritmo de difusión
de ciertas innovaciones importantes, pero esto implica introducir
las variables económicas, sociales y políticas que
habrán de influir sobre su generalización. Un caso
típico donde las dificultades de predicción han
sido enormes ha sido la difusión de la energía nuclear
frente a una amplia resistencia social y política. Pero,
tampoco parece fácil predecir innovaciones ni mucho menos
invenciones. Cual es, entonces, la lógica detrás
del proceso de cambio técnico que permite la prospectiva?
Esto
nos lleva a una segunda categorización en el campo del
cambio tecnológico: la distinción entre innovaciones
incrementales y radicales.
Las
innovaciones incrementales son las mejoras sucesivas a
las que son sometidos todos los productos y procesos. Desde el
punto de vista económico, como observa C. Freeman >[2],
este tipo de cambios sustenta el incremento general de la productividad
y determina la gradual modificación de los coeficientes
en la matriz insumo - producto pero no transforma su estructura.
Los aumentos en la eficiencia técnica, la productividad
y la precisión en los procesos, los cambios en los productos
para elevar su calidad o reducir su costo o ampliar la gama de
sus posibles usos, caracterizan la dinámica evolutiva de
toda tecnología. La lógica de esta dinámica,
denominada "trayectoria natural" por Nelson y Winter(3)
y "paradigma tecnológico" por Dosi(4),
es relativamente predecible. Dada una base técnica y los
principios económicos fundamentales, es posible predecir
con cierta certeza que los microprocesadores, por ejemplo, se
harán cada vez más pequeños, más potentes,
más rápidos en su operación, etc. Una vez
introducida la refinación catalítica, conociendo
el perfil de demanda de refinados, era natural esperar que la
evolución tecnológica condujera a innovaciones sucesivas
para obtener una proporción creciente de gasolina, en detrimento
de los derivados más pesados, de menor precio y menor demanda.
En la industria de procesos en general, una vez descubierta la
famosa Regla de Chilton, según la cual, duplicar la capacidad
de la planta solo elevaba el costo de equipamiento en dos tercios,
era fácil prever una tendencia a obtener esas economías
de escala en toda una gama de industrias.
Pero,
esa sucesión de mejoras tiende a alcanzar sus propios limites.
Típicamente, el ritmo de cambio es lento al principio,
se acelera a medida que se identifican claramente los parámetros
de la trayectoria y finalmente se empiezan a enfrentar rendimientos
decrecientes. La tecnología del producto o proceso ha alcanzado
la madurez y a menos que aparezca una innovación radical
que permita el establecimiento de una nueva trayectoria el nivel
de productividad se estancara y tenderán a bajar las ganancias.
Las
innovaciones radicales consisten en la introducción
de un producto o proceso verdaderamente nuevo. Por la naturaleza
auto - contenida de las trayectorias de cambio incremental, es
prácticamente imposible que una innovación radical
resulte de los esfuerzos por mejorar una tecnología existente.
El nylon no podía surgir de mejoras en las plantas de rayón,
ni la energía nuclear de una cadena de innovaciones sucesivas
en las plantas de generación eléctrica por combustible
fósil. Una innovación radical es por definición
una ruptura capaz de iniciar un rumbo tecnológico nuevo.
Aunque la disposición a adoptar innovaciones radicales
tienda a ser mayor cuando la trayectoria precedente se acerque
al agotamiento, su aparición puede ocurrir en cualquier
momento y cortar el camino del producto o proceso que sustituye.
Por otra parte, hay innovaciones radicales que dan nacimiento
a toda una industria. La televisión, por ejemplo, no solo
introdujo una rama de fabricación sino también los
servicios de programación y transmisión, lo cual
a su vez amplio el ámbito de la industria de la publicidad.
En este sentido, las innovaciones radicales importantes tienden
a transformar la estructura de la matriz insumo-producto agregando
nuevas columnas y nuevas filas(5).
Parecería
entonces que la prospectiva solo pisa terreno seguro en la predicción
de las innovaciones incrementales. Sin embargo, lo que más
interesa es precisamente el poder capturar las líneas de
fuerza del cambio estructural. Para tratar de abarcar este tipo
de fenómenos no basta con una clasificación de las
innovaciones individuales. Las transformaciones verdaderamente
significativas surgen de la interrelación entre innovaciones.
Esto nos lleva a otras dos categorías en el análisis
del cambio tecnológico: los sistemas tecnológicos
y las revoluciones tecnológicas.
Los
sistemas tecnológicos son constelaciones(6)
de innovaciones interrelacionadas técnica y económicamente,
afectando a varias ramas del aparato productivo. Rosenberg(7)
ha descrito la manera en la cual innovaciones que elevan la velocidad
de operación de las maquinas herramienta, por ejemplo,
inducen esfuerzos de innovación en aleaciones de corte
capaces de operar a mayor temperatura y velocidad y como, en general,
la trayectoria incremental en un producto, proceso o rama enfrenta
cuellos de botella que se convierten en incentivos para la innovación,
incluso radical, en ramas conexas. Nelson y Winter(8)
identifican tecnologías genéricas cuya trayectoria
natural de evolución abarca todo un conjunto de innovaciones
radicales interrelacionadas. A partir de la petroquímica,
por ejemplo, se pueden identificar varias familias de tecnologías,
las fibras sintéticas que transforman la industria textil
y de la confección; los plásticos cuya múltiple
impacto como material estructural genera toda una familia de equipos
de extrusión, moldeo y corte, transforma la industria del
empaque y abre un vasto universo de innovaciones en productos
desechables y así sucesivamente.
Desde
la perspectiva de un nuevo sistema tecnológico, entonces,
se establece una lógica que encadena sucesivas innovaciones
radicales interrelacionadas en una trayectoria natural global.
Una vez establecida la lógica del sistema, es posible predecir
una sucesión creciente de nuevos productos y procesos,
cada uno de los cuales, visto individualmente aparece como una
innovación radical, pero, dentro del conjunto del sistema
puede considerarse como un cambio incremental. La cadena de bienes
durables de consumo, metálicos o plásticos con un
motor eléctrico, la cual se inaugura con la aspiradora
y la lavadora y tiende al agotamiento con el cuchillo eléctrico
y el abrelatas eléctrico es un ejemplo banal de este tipo
de lógica en el área de productos. La sucesión
de materiales plásticos con diversas características,
obtenidos a partir de los mismos principios de la química
orgánica, es un ejemplo en el área de productos
intermedios, con enorme impacto generador de innovaciones en las
ramas usuarias. La "revolución verde" con la introducción
de sucesivas generaciones de maquinaria agrícola movida
por petróleo, junto con familias crecientes de innovaciones
petroquímicas en fertilizantes, herbicidas y pesticidas
es un ejemplo de evolución coherente en la lógica
de un sistema productivo.
Un
aspecto importante en cuanto al impacto global de un nuevo sistema
tecnológico es el anotado por Freeman(9)
en relación al carácter múltiple de las innovaciones
que lo constituyen. No se trata solo de innovaciones puramente
técnicas. Cada sistema tecnológico conjuga innovaciones
en insumos, productos y procesos con innovaciones organizativas
y gerenciales. La constelación tecnológica de la
"revolución verde" condujo al monocultivo en grandes extensiones
e indujo cambios en la organización de la producción
y distribución así como en la estructura de la propiedad.
El automóvil, la línea de ensamblaje, la estructura
corporativa, las redes de suplidores de partes, de distribuidores
y de estaciones de servicio son solo una parte de la constelación
de interrelaciones técnicas, económicas y sociales
estructurada alrededor del motor de combustión interna.
Pero,
un sistema tecnológico no es el máximo nivel de
generalidad para analizar el mundo tan aparentemente variado de
las tecnologías. Tal como indicaba Schumpeter(10),
hay innovaciones radicales cuya evidente capacidad para transformar
todo el aparato productivo exige calificarlas de verdaderas revoluciones
tecnológicas. Estas son, en realidad una constelación
de sistemas tecnológicos con una dinámica común.
Su difusión a lo largo y ancho del sistema productivo termina
por englobar la casi totalidad de la economía. Estas revoluciones
conducen a profundos cambios estructurales y están a la
raíz de cada gran auge de la economía mundial. La
revolución industrial en Inglaterra, la "era del ferrocarril"
a mediados del siglo pasado, la electricidad y el acero Bessemer
en la "Belle Epoque", el motor de combustión interna, la
línea de ensamblaje y la petroquímica en el reciente
"boom" de post-guerra, son todos ejemplos de este tipo de revoluciones
de impacto generalizado capaces de transformar el modo de producir,
el modo de vivir y la geografía económica mundial.
Estas
revoluciones son, por lo tanto, el núcleo generador de
cambios masivos y fundamentales en el comportamiento de los agentes
económicos. Cual es el mecanismo capaz de servir de guía
para un cambio de rumbo de esta naturaleza? La teoría económica
sostiene que las decisiones de inversión se toman en función
de los costos relativos del trabajo y del capital. Pero, como
indica Freeman(11),
es iluso suponer que una decisión de largo alcance se tome
en base a pequeñas variaciones en el costo relativo de
los factores y ni siquiera en base a un cambio significativo si
no hay razones para suponer que este sea permanente. En ese sentido,
he adelantado la hipótesis de que cada revolución
tecnológica se basa en una modificación radical
y duradera en la dinámica de costos relativos del conjunto
de todos los posibles insumos del proceso productivo, estableciendo
que algunos tenderán a la baja y otros al alza por largos
períodos de tiempo. Esta previsibilidad se convierte entonces
en plataforma para la construcción de un "tipo ideal" de
organización productiva, definiendo el contorno de las
combinaciones más eficientes y de menor costo durante un
período dado y sirviendo, en consecuencia, como norma implícita
orientadora de las decisiones de inversión y de innovación
tecnológica, tanto incremental como radical. En la practica,
entonces, la difusión de cada revolución tecnológica
especifica seria guiada por un "paradigma tecno-económico"
cada vez más enraizado en la conciencia colectiva, hasta
convertirse en el "sentido común" de ingenieros, gerentes
e inversionistas, para el logro de la máxima eficiencia
y la optima practica productiva.
Esto
significaría el establecimiento de una lógica general
capaz de orientar no solo el rumbo de las innovaciones incrementales,
sino el surgimiento de innovaciones radicales, de nuevos sistemas
tecnológicos y de su creciente interrelación en
base a criterios comunes e identificables. La prospectiva, entonces,
se hace posible, a escala global, pudiendo además identificar
criterios para evaluar la importancia relativa de los diversos
sistemas tecnológicos en un período dado y la probabilidad
de su difusión.
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