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De
este modo podría uno seguir examinando las características
del nuevo paradigma y sus implicaciones. Es este tipo de ejercicio
el que proporciona los criterios para definir el rango de lo viable
- ¡y el de lo inviable! -. La nostalgia por las recetas del pasado
es nefasta y contraproducente. La transición cierra la
mayoría de las viejas posibilidades mientras que abre otras
nuevas. El simple rechazo del mercado como "organizador social"
no impedirá que tales prácticas se sigan propagando.
Tratar de redistribuir una torta que se encoge entre un número
creciente de necesitados tampoco resolverá el problema.
Hacen falta alternativas modernas en la forma de programas viables
y realistas, con ideas y políticas eficaces y atractivas,
capaces en forma simultánea, de incrementar la cantidad
de riqueza, proteger el planeta y mejorar la calidad de
vida de todos los miembros de la sociedad en cada una de las naciones
de la tierra.
El
desafío actual requiere dosis masivas de creatividad y
audacia. Exige extremar la imaginación para pensar y construir
el mejor futuro posible con una total comprensión de las
nuevas condiciones. Para apreciar la magnitud del salto, es útil
tratar de imaginar cuanta gente, en medio de la gran depresión
de los años treinta, hubiera creído posible que
en menos de dos décadas habría pleno empleo en casi
toda Norteamérica y Europa y que la gran mayoría
de los obreros industriales sería dueño de un automóvil
y de una casa llena de artefactos eléctricos. Igualmente
difícil hubiera sido imaginarse, en los años cuarenta,
el desmantelamiento de los imperios coloniales, cuando se estaba
librando una guerra para establecer otros nuevos.
El
presente desafío es tan grande como aquel que llevó
al "estado de bienestar". Los peligros de hoy son tan
temibles como los que originalmente permitieron la extensión
del fascismo. Las metas solidarias y los principios morales pueden
ser los mismos, y aún pueden ser más ambiciosos,
pero los modelos capaces de lograrlas están aún
por inventarse. Esa es la tarea de esta transición; esa
es la responsabilidad de las actuales generaciones.
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