| Comienzo | Exploración de los rasgos del nuevo paradigma | Nuevos parámetros en las trayectorias innovativas | Nuevos conceptos de optima practica productiva | Nuevo modelo de eficiencia empresarial |
             

Una transformación estructural de la naturaleza que hemos estado describiendo no ocurre sin conflictos. De hecho, esa puede ser la explicación de las grandes crisis económicas que han ocurrido cada 40 a 60 años desde la Revolución Industrial. Ya Schumpeter se refería al proceso característico de las crisis con una expresión paradójica: "destrucción creadora". Asimismo describía los grandes auges económicos de las llamadas ondas largas de Kondratieff como "el despliegue de una revolución tecnológica y la absorción de sus efectos"(13). El problema es que los efectos son verdaderamente dramáticos.

A partir del momento en que se establecen los principales elementos guía de un paradigma y se modifica la estructura general de costos, el modelo construido a su alrededor crece en complejidad y coherencia, yendo mucho más allá del simple cambio técnico. En la practica, afecta casi todos los aspectos del sistema productivo. La constelación completa -una vez cristalizada- comprende:

a) Nuevos conceptos de eficiencia para la organización de la producción a nivel de planta.

b) Un nuevo modelo de gerencia y organización de la empresa.

c) Un nivel significativamente menor de requerimientos de trabajo por unidad de producto, con un perfil distinto de calificaciones.

d) Un fuerte sesgo hacia el uso intensivo del factor clave en la innovación tecnológica.

e) Un nuevo patrón de inversión, orientado hacia los sectores relacionados con el factor clave, impulsando e impulsado por la inversión en una nueva red de infraestructura.

f) Un sesgo, por lo tanto también, en la composición de la producción, con mayores tasas de crecimiento de los productos relacionados con el uso del factor clave.

g) Una redefinición de las escalas optimas resultando en la redistribución de la producción entre empresas grandes y pequeñas.

h) Un nuevo patrón de localización geográfica de la inversión, basado en la transformación de las ventajas (y las desventajas!) comparativas.

i) Nuevos polos de concentración de las empresas más poderosas, sustituyendo a los que prevalecieron en el paradigma anterior.

Modificaciones de tal profundidad, aún ocurriendo gradualmente, como efectivamente sucede, terminan por provocar el caos en todos los mercados. Su asimilación exige, por lo tanto, cambios sustanciales en el marco socio-institucional prevaleciente, el cual había sido establecido en función de las características del paradigma anterior.

Incluso en una oficina donde se introducen procesadores de palabras, facsímiles, módems y otros equipos automáticos de manejo y transmisión de información, se requiere un reentrenamiento masivo del personal, una redefinición del espacio y las funciones, nuevas normas de interrelación y repensar el sistema en su conjunto, para poder cosechar el potencial que brinda el nuevo equipamiento. Con mayor razón aparece la necesidad de transformaciones a nivel de una sociedad en su conjunto, cuando se difunde una nueva racionalidad técnico-económica en el aparato productivo.

En realidad el auge económico global no se produce en los primeros anos, ni siquiera en las primeras décadas de difusión del nuevo paradigma tecno-económico. Los elementos que han de conformarlo aparecen gradualmente en el seno de un mundo dominado por el paradigma anterior. Los computadores, los circuitos integrados, las maquinas herramienta de control numérico e incluso algunos robots empezaron a difundirse en la década del sesenta en el mundo del petróleo y del automóvil. A su vez, el motor de combustión interna, el automóvil, la línea de ensamblaje y los primeros materiales sintéticos aparecieron a comienzos de siglo en el mundo del acero barato cuando el crecimiento era movido por la gran ingeniería eléctrica, química y civil. En ninguno de los dos casos era posible percibir, a partir de esos inicios, la amplitud de la transformación estructural que sobrevendría. La frontera técnica se hace claramente visible como lo muestra la capacidad de anticipación que se genera en este terreno. En 1937 se estimo que el 78% de una lista de predicciones tecnológicas hechas en 1920 en el Scientific American habían sido correctas (14). Pero, el proceso y ritmo de difusión, la viabilidad económica y social no son igualmente visibles al principio. Sin embargo, a medida que una empresa tras otra, que una rama tras otra va agotando su trayectoria y viendo estancarse su productividad y amenazados sus niveles de ganancia, se acelera el ritmo de adopción de los diversos elementos de lo que será el nuevo paradigma y de generación de innovaciones complementarias, con lo cual se van creando las condiciones para la prospectiva global.

Pero esta serie de cambios sucesivos en más y más puntos del aparato económico no se percibe en el agregado sino cuando las transformaciones han alcanzado proporciones criticas. Ese proceso de abandono gradual de un modelo productivo en declinación y de adopción creciente del nuevo modelo caracteriza las décadas de descenso de las ondas largas de Kondratieff.

Las instituciones sociales y el marco general de regulación socio-económico (15) enfrentan una situación caótica y desacostumbrada, frente a la cual las recetas por largo tiempo eficaces se muestran impotentes. Se produce, entonces un desacoplamiento cada vez más severo entre un marco socio-institucional establecido para favorecer el despliegue del paradigma anterior en declinación y los nuevos requerimientos en una esfera técnico-económica pletórica de cambios. Mas aun, la aplicación pertinaz de las viejas recetas agrava la crisis y puede conducir al colapso.

La crisis es ciertamente un proceso de "destrucción creadora" pero no solo en el aparato económico sino también en la esfera socio-institucional. El nuevo auge solo puede ser desencadenado mediante vastas innovaciones socio-institucionales que favorezcan la transformación total del aparato productivo, según los requerimientos del nuevo paradigma.

La última vez, frente a la gran depresión de los años treinta, fue necesario superar las nociones prevalecientes sobre la superioridad de los mecanismos de libre mercado e implantar la intervención masiva y sistemática del Estado en la economía, siguiendo los principios keynesianos. La lista de innovaciones institucionales introducidas entonces para ordenar el crecimiento de la demanda para la producción en masa, es ciertamente larga. A nivel nacional, se extiende desde los mecanismos de manipulación fiscales, monetarios y de gasto publico (civil y militar), hasta la institucionalización de los sindicatos y el establecimiento de una vasta red de seguridad social, pasando por la reducción de la jornada y el ano laboral. En el plano internacional, estos fueron complementados por la hegemonía norteamericana, Bretton Woods, la ONU, el GATT, el Plan Marshall, el FMI, el Banco Mundial, la descolonización gradual y otros arreglos conducentes a facilitar el flujo internacional de capitales y comercio, así como mantener la estabilidad política. Sin embargo, cada una de esas innovaciones, eficaz y ampliamente aceptada en su momento, esta siendo cuestionada más o menos virulentamente por uno u otro grupo social. La superación de la crisis exige el establecimiento de nuevas reglas del juego, nuevos mecanismos de regulación y nuevas instituciones.

Ese proceso de innovación social y política es naturalmente prolongado y profundamente conflictivo. No obstante, hasta que no se restablezca la coherencia estructural, logrando un contexto socio-institucional favorecedor del nuevo potencial que trata de abrirse paso en la esfera tecno-económica, no es posible relanzar la producción sobre un camino de expansión duradera.

Claro que, al igual que la construcción del paradigma tecno-económico, la conformación de un marco socio-institucional coherente es un proceso gradual de ensayo y error, generalmente propulsado por la necesidad de confrontar las diversas manifestaciones de la crisis y a menudo obstaculizado por la inercia de las instituciones existentes y la defensa de los intereses creados, asociados al viejo modo de crecimiento.

Pero no se trata de un mero determinismo tecnológico. Lo que un paradigma establece es el amplio espacio de lo posible. Dentro de él, las fuerzas sociales escenifican las confrontaciones, experimentos institucionales y arreglos de compromiso o cooperación, cuyo resultado es el marco que en última instancia moldea, orienta, selecciona y regula el curso definitivo que asumirá el nuevo potencial.

Esto significa que cada crisis, cada período de transición tecnológica, es un momento de indeterminación en la historia. Un salto cuántico en productividad potencial abre el camino para un gran aumento en la generación de riqueza, pero los bienes específicos que conformen esa mayor riqueza y la forma de su distribución son determinadas por el marco socio-político que se establezca. Históricamente, cada transición ha modificado tanto las condiciones internas de las diversas capas y grupos sociales en cada país como la posición relativa de los países en la generación y distribución de la producción mundial.

Para cada país, cualquiera sea el nivel de desarrollo alcanzado en el curso de la onda anterior, se plantea la necesidad de efectuar las transformaciones internas y de participar en la conformación del nuevo marco a escala mundial. Si las hipótesis aquí presentadas son una representación adecuada del carácter de la crisis y las vías para superarla, entonces la mejor manera de obtener criterios para realizar una transición exitosa y dar un salto en el desarrollo es comprender el nuevo paradigma. Ello es posible porque para el momento en que la crisis se manifiesta, este ya ha alcanzado un nivel de difusión que permite analizar sus características.

Esto sugiere otro tipo de prospectiva, dirigida a detectar la lógica de desarrollo e interrelación de las nuevas tecnologías e identificar los cambios de rumbo con respecto a las practicas anteriores. Delinear el contorno del nuevo paradigma define el espacio abierto para la creatividad y la toma de decisiones, tanto en ramas especificas como para la economía en su conjunto y revela algunas de las nuevas opciones socio-institucionales.

A continuación haremos una exploración de esa naturaleza. Primero presentaremos un esbozo de los rasgos que caracterizan el nuevo paradigma y luego nos serviremos de esos rasgos para analizar su influencia sobre el curso de desarrollo de otras tecnologías nuevas.
        

EXPLORACIÓN DE LOS RASGOS DEL NUEVO PARADIGMA

De la discusión que antecede queda claro que el esfuerzo que proponemos no se centra en la industria electrónica misma sino en las nuevas tendencias que su desarrollo y difusión generan en el conjunto del aparato productivo.

Comenzaremos por analizar los elementos más estrechamente relacionados con el cambio en la dinámica de costos relativos. Su impacto sobre el rumbo de las trayectorias innovativas y el perfil de creación de mercados. Luego examinaremos el nuevo modelo optimo de producción conformado en base a las características del nuevo equipamiento. Por ultimo, trataremos de identificar la dirección del cambio en las formas de organización y gerencia de la empresa.
           

NUEVOS PARAMETROS EN LAS TRAYECTORIAS INNOVATIVAS

El rasgo predominante del nuevo paradigma es la tendencia a aumentar el contenido de "información" en los productos más bien que el contenido energético o de materiales. Esto surge directamente del cambio radical y duradero en la estructura de costos relativos hacia el abaratamiento constante del potencial de manejo y transmisión de información. Para que este fenómeno introduzca un sesgo en la dirección de la innovación no es necesario esperar que el costo de la energía y las materias primas tome un curso ascendente en términos absolutos. Basta con suponer que el costo descendente y el creciente potencial de la microelectrónica conducirán a la ampliación de la brecha de costos relativos en el futuro. Con esta perspectiva es posible extrapolar hacia el futuro la profundización de tendencias ya observadas en el diseño de productos y de procesos.

a) Nuevos conceptos-guia para las innovaciones incrementales en productos

Un impacto inmediato de la disponibilidad de microelectrónica barata es su capacidad para insertarse en los productos tradicionales agregando una nueva trayectoria incremental con nuevos conceptos-guia. Esto se traduce en rediseño y modificaciones sucesivas con nuevos objetivos: minimizar el tamaño, las partes móviles, los insumos de energía y materiales, así como el consumo energético en el uso. Maximizar la electrónica, la versatilidad y lo que en general podría denominarse el contenido en información. Esto ha venido ocurriendo en toda una gama de bienes, desde relojes, calculadoras, cajas registradoras y maquinas de coser hasta maquinas herramienta y automóviles. Las posibilidades son vastas y están muy lejos de haber sido plenamente explotadas. Y estos parámetros de optimización se aplican también a los productos nuevos, como es claramente visible en el caso de las generaciones sucesivas de computadoras.

Una vez sobre la ruta de explotación de las posibilidades propias de la electrónica, surgen nuevos rasgos-objetivo, para indicar el rumbo de innovación a nivel de productos. Lo pequeño es más hermoso y más rentable que lo grande, lo versátil, lo compatible, lo adaptable es mejor que lo rígido. Un producto programable es mejor que uno dedicado. Un producto capaz de crecer en forma modular es superior a uno de escala y potencial definidos y estáticos. Un producto con mayor velocidad de operación y respuesta es preferible a uno menos rápido. Todo producto capaz de conectarse a una red o constituir el núcleo o una parte de un sistema es mejor que un producto aislado. La "inteligencia" distribuida es más eficiente que la centralizada.

Esta nueva escala de valores se transmite a los usuarios a través de la publicidad, con lo cual la demanda se convierte en un instrumento más de refuerzo del nuevo rumbo innovador.

b) Nuevas trayectorias para las innovaciones radicales en productos

La industria de componentes microelectrónicos y las olas de propagación de sus aplicaciones generan rumbos claramente definidos para impulsar múltiples cadenas de innovación radical en productos (16). El conjunto puede ser visto como un gran sistema tecnológico conformado por varios subsistemas.

El sistema tecnológico central es el dinamizado por la industria de componentes microelectrónicos. Sus requerimientos en insumos, materiales especiales y equipos son una enorme fuerza impulsora de innovaciones radicales.

En interacción con la provisión de componentes cada vez más potentes, más capaces, más veloces y más baratos, se conforma una red de subsistemas. Uno de ellos, el de las computadoras, sigue varias trayectorias: una hacia equipos cada vez más poderosos, otra hacia equipos especializados, una tercera hacia un producto básico de uso individual, cada vez más versátil y barato y, finalmente, la creciente interconexión entre diversos equipos en redes crecientemente poderosas, flexibles y complejas. Todas estas líneas se amplían hacia el futuro con la meta de la "inteligencia artificial". Alrededor de las computadoras se construye el modelo de la "oficina del futuro" abriendo una cadena de innovaciones para automatizar todas las actividades de manejo de información. Esta se conjuga con otro subsistema tecnológico construido alrededor de las telecomunicaciones digitales para la transmisión de información en cualquier forma: voz, datos o imagen. Este constituye la red de infraestructura del paradigma. La conjunción de ambos impulsa innovaciones sucesivas en diversas ramas tradicionales, desde la industria de la televisión que se dirige a la transmisión por cable interactivo, pasando por la revolución en los servicios bancarios y financieros, hasta la introducción de nuevos requerimientos en las edificaciones a los cuales ha de responder la industria de la construcción. Mas importante aun, esta conjunción genera dos nuevas ramas con largas trayectorias de innovación hacia el futuro: la industria de software y sistemas y la industria de servicios de procesamiento de datos e información.

A la "oficina del futuro" se agrega la "planta del futuro". Una vez que se establece el principio del tratamiento de información con equipos programables y lenguajes digitales, se abren líneas de innovaciones sucesivas en bienes de capital para todas las actividades productivas de bienes o servicios y para la interconexión entre ellos y con la oficina. Estos no se limitan a la automatización de las actividades de transformación (maquinas herramienta computarizadas, robots) sino que abarcan un vasto campo de instrumentación nueva para actividades auxiliares o periféricas: la investigación, el diseño, el control de calidad, el control de procesos, el control ambiental, el diagnostico de fallas y así sucesivamente, al igual que sus sistemas de interconexión. A su vez, estas aplicaciones propulsan el desarrollo de varias otras tecnologías, nuevos materiales, optoelectrónica, sensores, etc.

La amplias posibilidades de introducción de innovaciones que abarquen más y más ramas de aplicación y más y más actividades, multiplicadas por el numero de generaciones sucesivas de cada equipo, indican que las trayectorias de desarrollo de estos sistemas tecnológicos se alargaran por largo tiempo hacia el futuro. Estas cadenas de innovaciones amplían aún más el campo de acción de la industria del software al mismo tiempo que inducen oleadas de cambios en los productos de las industrias usuarias.

Este crecimiento explosivo de las posibilidades de innovación en el área de bienes de capital, es el vehículo más poderoso de propagación del nuevo modelo de organización de la producción y de la empresa y se constituye en el impulso principal a la innovación aguas abajo. Esto contrasta con el paradigma anterior en el cual se puede decir, de manera gruesa, que la dinámica innovativa era mayor en el área de materiales, química y productos finales (militares y de consumo), mientras los bienes de capital tendían a desarrollarse en respuesta a sus requerimientos.

Dicho esto, en el área de bienes de consumo, también se abre una amplia trayectoria para innovaciones radicales basadas en la disponibilidad de electrónica barata. Mas allá de la "electronización" gradual de los productos ya tradicionales, la introducción en el hogar del computador, la videograbadora, el teléfono digital, el horno electrónico y otros productos aislados, establece las bases para una nueva sinergia similar a la que se da en la planta y la oficina. El lenguaje digital común de todos esos productos genera posibilidades de interconexión entre ellos y hacia el exterior a través de las redes de telecomunicaciones, a partir de las cuales puede surgir una dinámica de innovaciones en productos sucesivos para el "hogar integrado por computadora". Pero, más allá de los equipos físicos, este posible desarrollo abriría toda una cadena de innovaciones destinadas a proveer servicios de información interactivos, partiendo de la televisión por cable, la banca en línea directa y las compras remotas, ya introducidas parcialmente en algunos países, pasando por el correo electrónico, la educación a distancia, las consultas con bancos de datos y sistemas expertos, previstas para un futuro relativamente cercano, y así sucesivamente incorporando más y más actividades. La amplitud que tome esta ruta y su eventual importancia en el perfil de productos dependerá de los arreglos sociales en cuanto a distribución del ingreso.

A esto se agrega obviamente el sistema tecnológico asociado al área militar y aeroespacial, cuyo potencial en términos de generación de innovaciones radicales es enorme y cuya importancia y peso dependen, más directamente que ningún otro, de factores políticos.

Estos nuevos sistemas tecnológicos son los llamados a motorizar el crecimiento global en las próximas décadas, por lo cual es de esperarse que en sus centros más dinámicos se ubicaran y concentraran las empresas gigantes.
         

NUEVOS CONCEPTOS DE OPTIMA PRACTICA PRODUCTIVA

La tecnología microelectrónica es particularmente isomórfica. Los circuitos integrados son sistemas de procesamiento de información que se incorporan como elementos de circuitos más amplios, conformando sistemas complejos. Los productos basados en ellos son sistemas conformados coordinando sub-sistemas y estos productos o equipos se integran a su vez en sistemas de mayor envergadura. Los principios de organización y optimización aplicados en cada uno de los niveles son similares. Por esta razón, la ingeniería de diseño de planta y procesos se transforma en ingeniería de sistemas. Los conceptos que guían la innovación incremental son esencialmente los mismos mencionados a nivel de productos. De hecho, las características perseguidas en el diseño de bienes de capital llevan implícitos los requerimientos de las redes de procesamiento y producción que han de utilizarlos. A continuación discutiremos algunos de los rasgos que caracterizan las nuevas trayectorias en diseño de planta y proceso productivo, esbozando sus posibles consecuencias económicas, con especial énfasis en la cuestión de la escala de producción.

a) Energía y materiales: Ahorro, reciclaje y diversificación

En general, la incorporación de equipamiento electrónico permite elevar la calidad de los productos y la precisión en el control del proceso de producción, al mismo tiempo que elevar la productividad del trabajo y el rendimiento de la inversión en equipos e insumos. Esto ultimo se traduce en el ahorro de energía y materiales por diversas vías.

En las industrias de fabricación, a la reducción del tamaño de los productos se agrega el diseño con márgenes más estrechos de tolerancia permitidos por herramientas de gran precisión. Por otra parte, el uso de instrumentación de control se orienta a la reducción del desperdicio y de la proporción de rechazos mediante controles de calidad "en línea" en varios puntos del proceso. Este nuevo énfasis en la eficiencia de los insumos materiales, al reducir su incidencia en el costo final, permite utilizar materiales más caros pero más precisamente adaptados al uso. La consecuencia puede ser una creciente diversificación del patrón de consumo de materiales de ingeniería.

En las industrias de procesamiento, la instrumentación electrónica facilita la instalación de sistemas de reciclaje energético y de materias primas y favorece la recuperación de todos los sub-productos con posible valor comercial. El modelo "ideal" seria la planta de ciclo cerrado, multi-producto, sin efluentes.

Esta tendencia del nuevo modelo hacia una utilización racional de los insumos aparece como un factor capaz de permitir la aceleración del crecimiento económico, eludiendo la amenaza, implícita en la continuación del paradigma anterior, de agotamiento de los recursos naturales. Otro tanto ocurre con la posibilidad de reducir los niveles de contaminación ambiental.

b) Flexibilidad en planta, diversidad en productos

El carácter programable de los equipos y controles basados en microelectrónica permite superar la rigidez de las viejas plantas dedicadas y establece la flexibilidad como optima practica productiva. Esto trae como consecuencia cuestionar la superioridad de la producción en masa frente a la producción por lotes y redefinir la cuestión de la escala.

Ello no significa la eliminación de las plantas gigantes (ni mucho menos de las empresas gigantes). Simplemente ocurre un cambio del patrón de producción, en el cual la escala de planta se independiza de la escala de cada mercado. Con equipamiento basado en controles electrónicos y el costo relativamente bajo de programar y llevar a cabo modificaciones rápidas en los planes de producción, se hace posible lograr altísimos niveles de eficiencia fabricando una amplia gama de productos distintos, con frecuentes cambios de modelo y volúmenes variables. Esta mayor capacidad de cobertura y la enorme adaptabilidad a las variaciones de la demanda, coloca a la manufactura flexible a un nivel de eficiencia económica significativamente superior al de la producción dedicada. La producción diversificada se convierte en característica y meta del nuevo modelo de optima practica productiva.

Por otra parte, en base a equipos similares, esta misma flexibilidad y alta eficiencia es lograble en plantas pequeñas y medianas. Con ello, la alta productividad no depende exclusivamente de la escala de planta. Esto transforma de manera sustancial los determinantes de la competitividad y redefine la cuestión de las barreras de entrada. Aparecen "economías de cobertura" basadas en la optimización de la gama de productos, "economías de localización" en base a cercanía y velocidad de respuesta y "economías de especialización" basadas en nichos estrechos de mercado. Esto puede llevar a la proliferación de empresas pequeñas y medianas con alta capacidad competitiva. Ello seria posible, aún cuando los tres tipos de economías pueden obtenerse dentro de una empresa gigante mediante el control de una amplia red de fabricación y distribución, con plantas de diversos tamaños en diversas localidades. Una vez que la diversidad y la segmentación sustituyen a la homogeneidad como forma de definición de mercados, la optimización de la cobertura por parte de los gigantes dejara siempre espacios libres para iniciativas a menor escala.

La tendencia a la flexibilidad en planta y a la diversidad en los productos no se limita al área de fabricación, pero en cada sector se manifiesta de una manera distinta según sus características. En las plantas de procesos (agroindustria, química, metalurgia), la flexibilidad que dan los controles electrónicos se traduce en mayor adaptabilidad a variaciones en las características de los insumos al igual que en una mayor capacidad para modificar las especificaciones de los productos finales, llevando eventualmente a una verdadera diversificación.

En los servicios que funcionan en base a grandes cantidades de información (finanzas, bancos, seguros) la computarización ha conducido ya a una enorme proliferación en "productos" segmentando al mercado hasta llevarlo casi a la medida de clientes individuales. En el caso particular de los servicios financieros se esta dando una redistribución del mercado por rangos de tamaño de empresa, la cual podría tipificar otros sectores en el futuro.

Los gigantes, producto de múltiples fusiones y adquisiciones, establecen redes mundiales flexibles, con amplísima cobertura de servicios para los segmentos más dinámicos del mercado. Las empresas pequeñas y medianas ocupan los dos extremos, o los nichos altamente especializados o el mercado rutinario básico de bajo costo (17).

c) Dinamismo tecnológico: El diseño integrado al proceso productivo

El nuevo potencial para la flexibilidad se extiende más allá de la cuestión de las escalas optimas y de la variabilidad en el perfil de productos, para brindar también la posibilidad de efectuar cambios sucesivos en los productos, tanto en diseño exterior como en funcionamiento técnico, sin grandes perdidas de eficiencia.

El acoplamiento del diseño computarizado con la manufactura computarizada ("CAD/CAM") (18), conjuntamente con los avances previstos en la productividad del desarrollo del "software", permiten la disminución del costo relativo de la innovación y acortan la duración de las curvas de aprendizaje. Esto hace de la ingeniería de diseño una actividad intensiva en capital y la convierte en una función integrada al proceso productivo con participación crucial en la productividad y la competencia.

Estas nuevas circunstancias abren la vía para un ritmo rápido de cambio en los productos. Y esa vía es reforzada a su vez por el rápido ritmo de mejora en los componentes microelectrónicos. Cada nueva generación sirve de base para el rediseño de las aplicaciones, perfeccionando las características, mientras que se reduce su costo relativo.

Aunque el impacto de este acortamiento del ciclo de vida de los productos variara sin duda según la rama, es probable que afecte considerablemente el comportamiento empresarial. Los centros de investigación, desarrollo e ingeniería de diseño tienden a integrarse entre si, a asociarse mucho más estrechamente con el proceso productivo y a jugar un papel central no solo en la gerencia estratégica sino en la programación a corto y mediano plazo.

Este rasgo del nuevo modelo optimo puede manifestarse en una modificación de las formas de competencia oligopólica. Bajo el anterior paradigma de producción en masa de unidades idénticas, dentro del cual todo cambio en un producto implicaba altos costos en equipos dedicados y herramental, así como altos riesgos, era común que la competencia se basara en meros cambios de apariencia. En el nuevo contexto, a medida que se vaya reconociendo el bajo costo de la flexibilidad y el dinamismo bajo el nuevo paradigma, la lucha por el aporcionamiento del mercado podría tomar cada vez más la forma de introducción rápida de innovaciones técnicas, con una creciente segmentación de los blancos de atención dentro del mercado usuario. Esto esta ocurriendo ya en todas las ramas relacionadas con la electrónica y la informática, pero se observa incluso en la industria automotriz (19).

Por otra parte, industrias que inevitablemente se basaban en frecuentes cambios de "modelo", como la confección (20) o la industria gráfica, se hacen susceptibles de adoptar el modelo de flujo continuo.

Esto incorpora las ramas de fabricación a lo que había sido más bien característica de las ramas más estrechamente ligadas al desarrollo científico, como las de la industria química. Estas ultimas a su vez, ven multiplicado su potencial de introducción de nuevos productos, dada la reducción de los plazos de investigación, gracias al equipamiento electrónico, cada vez más poderoso y sofisticado, de los laboratorios.

Aunque parezca paradójico, esta capacidad para el cambio técnico acelerado y de bajo costo puede traer aparejada la apertura de espacios sucesivos para empresas innovadoras pequeñas y medianas, con ágil capacidad de respuesta y alto dinamismo. Queda abierta la cuestión de si estas empresas serán meros campos de prueba de alto riesgo a ser absorbidas por los gigantes en caso de éxito o si proliferaran para convertirse en rasgo distintivo del próximo auge. En todo caso, esta última vía, cuyo desarrollo garantizaría una expansión continua para los mercados de equipos, componentes, servicios de telecomunicaciones y otros servicios provistos por los gigantes, parece brindar mejores perspectivas para un crecimiento armónico global.

Otra consecuencia posible de la fuerza competitiva que brinda el dinamismo tecnológico es que la producción en masa propiamente dicha, es decir, aquella que produce bienes estandarizados con mínimo cambio, sea dejada en manos de empresas pequeñas o medianas.

d) Adaptación de la producción a la demanda

Bajo el paradigma de producción en masa, en el cual la productividad y rentabilidad dependían del crecimiento de mercados masivos para productos idénticos, la presión hacia la uniformidad en los patrones de consumo era condición del crecimiento económico. En esencia era necesario que la demanda se adaptara a la oferta. El nuevo modelo invierte esta relación. El carácter programable de los equipos, su creciente compatibilidad y modularidad, crean las condiciones para que la diversidad en la demanda final multiplique las oportunidades de crecimiento de la oferta.

En efecto, los bienes de capital programables son multipropósito y susceptibles de las configuraciones más diversas, según los requerimientos del usuario. Por otra parte, la posibilidad de crecimiento modular, objetivo perseguido en el diseño de los equipos, se convierte también en meta de buen diseño en la ingeniería de sistemas. En estas nuevas circunstancias, la máxima eficiencia en planta se define por la capacidad de responder a las especificidades del medio en que opera. Con ello, los sistemas en uso tenderán a ser infinitamente variados, cubriendo hasta los más estrechos nichos de mercado y creciendo modularmente al ritmo de aumento de la demanda.

El vehículo intermediario de esa diversidad son las nuevas ramas de "software" e ingeniería de sistemas. Su labor podría ser concebida como la última etapa de producción de los nuevos bienes de capital. Su actividad juega un doble papel en la expansión de la producción en el nuevo paradigma. Por una parte, permiten la multiplicación de las posibilidades de inversión aguas abajo para cubrir una infinita diversidad de mercados nuevos en bienes y servicios. Por la otra, contribuyen a ampliar la demanda aguas arriba para equipos, componentes, servicios de telecomunicaciones y demás productos de las ramas motrices del crecimiento.
        

NUEVO MODELO DE EFICIENCIA EMPRESARIAL

La difusión de un nuevo estilo tecnológico implica también un conflictivo proceso de ensayo y error conducente a la creación de un nuevo modelo organizativo para el manejo de la empresa. Dicho proceso es extremadamente desigual y tiende a difundirse por imitación forzada bajo la presión de la competencia. Su naturaleza esta signada por las características de las nuevas tecnologías, especialmente por aquellos aspectos que más directamente determinan el salto cuántico en productividad frente a las practicas establecidas. En esta sección se exploraran algunos de los elementos ya visibles del nuevo modelo organizativo en difusión.

Es importante aclarar que este es un terreno bastante más movedizo que el técnico-económico. La forma final que asuma el modelo organizativo a nivel de la empresa estará profundamente influido por factores sociales y políticos. El marco general que presida el nuevo auge tendera a favorecer una tendencias en detrimento de otras.

a) Sistematización: La empresa como red integrada

El modelo de organización típico del paradigma anterior se basaba en una separación nítida entre la gerencia de planta y la gerencia administrativa. Y, dentro de cada una, la meta consistía en diferenciar claramente cada actividad para detectar cualquier forma de repetición rutinaria con miras a su automatización. Se trataba de un modelo de carácter fundamentalmente analítico, exigiendo enfocar la atención en las partes o elementos del proceso, para definir detalladamente tareas, puestos de trabajo, departamentos, secciones, responsabilidades y construir jerarquías complejas. El nuevo paradigma es intrínsecamente sintético y traslada el énfasis a las conexiones y los sistemas de inter-relación con miras a la coordinación tecno-económica global.

A pesar de que muchas de las aplicaciones de la tecnología electrónica son generalmente denominadas "automatización", aquí se sugiere el uso del termino "sistemización" para referirse a la nueva tendencia a fundir todas las actividades -administrativas y productivas, de oficina o planta, de diseño o mercadeo, económicas o técnicas- en un solo sistema interactivo (21). Este termino tiene la ventaja de desplazar la atención de la mera cuestión del equipo físico hacia un mayor énfasis en la naturaleza sistémica y los procesos de retroalimentación en el campo organizativo. En nuestra opinión este es el rasgo más distintivo del nuevo modelo de organización de la empresa en relación al anterior.

De hecho, muchos de los fracasos en la introducción de equipamiento electrónico pueden tener su raíz en haberlos concebido erróneamente como un equipo mas, a ser introducido en la planta u oficina con un poco de entrenamiento, para continuar tal como antes pero preferiblemente mejor. En realidad no es posible cosechar los frutos que brinda la nueva tecnología sin una profunda transformación organizativa tanto dentro de la empresa como en sus interconexiones con los suplidores y el mercado.

Esto no implica, por supuesto, que todas las actividades de la empresa deban ubicarse en un mismo espacio físico. Por el contrario, el poder y versatilidad de las telecomunicaciones aumenta los grados de libertad para la localización (incluso en lo que concierne a la ubicación física de cada individuo). La consecuencia puede incluso ser una mayor dispersión geográfica, a medida que las aglomeraciones urbanas pierden su capacidad para brindar economías externas. Tampoco es necesario que la empresa sea una sola unidad. Si la vieja estructura corporativa era capaz de manejar operaciones multi-planta y multi-nacionales, la nueva infraestructura tecnológica permite el manejo eficiente de estructuras conglomeradas, gigantes, complejas, cambiantes y de cobertura mundial.

b) Adaptación "en línea" de la producción de mercado

El concepto de sistemización se extiende fuera de la organización interna de la empresa e incluye la posibilidad de establecer, a un costo relativamente bajo, lazos de retroalimentación con el mercado para recibir información en tiempo real. Esta interconexión es la que confiere pleno sentido al potencial antes mencionado para flexibilizar la producción. La manera más fácil de dar una idea de como funciona este lazo es quizás a través de un ejemplo ilustrativo. Veamos entonces un caso en el volátil mercado de la moda.

La organización de Benneton, una empresa italiana considerada como una de las más exitosas compañías europeas en el área de la confección, esta constituida por una red flexible de producción y distribución. Por el lado del mercado tiene 2500 puntos de venta ubicados tanto en Italia como en el resto de Europa, equipados con cajas registradoras diseñadas especialmente, capaces de transmitir "en línea" información detallada sobre el tipo, talla y color de los artículos vendidos. Estos datos son recibidos y procesados centralmente para alimentar la toma de decisiones a nivel de diseño y producción. Allí, la flexibilidad de las plantas principales se complementa con una red de una 200 empresas pequeñas, bajo convenios de trabajo "a destajo", las cuales sirven de colchón para variaciones en términos de volumen. El sistema reduce a diez días el tiempo de respuesta a los cambios en el mercado, recortando drásticamente el nivel de inventarios (22)

Este potencial para establecer lazos confiables de retroalimentación con el mercado introduce profundos cambios en las practicas gerenciales. La planificación de la producción deja de ser una función periódica con alto margen de error para convertirse en un sistema confiable en adaptación constante "en línea", acoplando producción y mercados. Una de las consecuencias de esta transformación es el cambio de actitud con respecto a los inventarios. De haberse considerado como un margen de seguridad propio de una empresa eficiente, pasan a ser vistos como un peso muerto y como una fuente de costos a minimizar.

c) Centralización y descentralización

Como hemos venido indicando, el nuevo paradigma tiende a la vez hacia lo gigante y hacia lo pequeño. Lo mismo se presenta en cuanto al modelo optimo de control. El modelo que se va configurando cuestiona las burocracias jerarquizadas y las economías de agregación. El nuevo sistema ideal se basa en la conformación de redes descentralizadas con autonomía local, bajo coordinación central.

En el modelo precedente, mientras más compleja fuera la organización mayor era la proliferación de niveles intermedios de control. Hoy, dado el "software" apropiado, las computadoras pueden realizar las funciones de la tradicional gerencia media. Esto en si mismo contribuye a un "achatamiento" del sistema de control y reduce la distancia entre la decisión y la acción. Pero, si el resultado fuera la hiper-centralizacion de la toma de decisiones, el potencial para la flexibilidad del nuevo sistema se perdería irremisiblemente. El rasgo esencial de los microprocesadores baratos es la capacidad para proveer "inteligencia distribuida" a bajo costo. Y ello, en términos organizativos, implica poder descentralizar la toma de decisiones. Para entender mejor lo que esto significa quizás sea útil hacer el paralelo con un sistema de "hardware". Veamos el caso de la evolución de los sistemas de control de transito:

En la época electromecánica, los sistemas de redes de los semáforos se programaban manualmente, uno por uno, para cambiar las luces a intervalos prescritos, según planes de control diseñados en la oficina central, en base a conteos esporádicos realizados a mano o mediante instrumentos. En los sistemas más avanzados de la primera generación de control computarizado, toda la información era recibida en un computador gigante provisto de complejos y costosos programas de procesamiento y de una pantalla gigante para visualizar el sistema de control de transito de la ciudad. Desde allí se tomaban las decisiones hiper-centralizadas. Hoy en día existen sistemas infinitamente más flexibles, basados en la ubicación de un microprocesador "inteligente" en cada semáforo. La información sobre flujos de transito en cada intersección se recoge en-linea, in situ, para que los semáforos puedan responder a la demanda. Entre intersecciones, en una zona o a lo largo de una vía, se establecen lazos de intercomunicación para la coordinación conjunta, la cual puede ser también establecida entre zonas, logrando una optimización interactiva aún mayor. En este contexto, la unidad central de "control" adquiere un rol supervisorio y de coordinación general, a cargo del diseño y evaluación de la red de inteligencia distribuida. Este tipo de sistema, aparte de ser muchísimo menos costoso y adecuado para instalación modular, es más eficaz y confiable que el totalmente centralizado (23).

Teniendo en cuenta las obvias limitaciones de la analogía, este ejemplo permite ilustrar la idea en el terreno organizativo. Un sistema centralizado de toma de decisiones tendría que poder simular cada posible combinación de eventos con cada posible combinación de elementos, lo cual es sin duda una tarea engorrosa y casi imposible. Si una organización ha de ser diversificada y flexible para aprovechar todas las ventajas del nuevo potencial, tendrá probablemente que tender hacia una estructura flexible, interactiva, basada en unidades relativamente autónomas, enlazadas en sistemas en línea de coordinación adaptativa, bajo una gerencia estratégica dinámica.

Y el paralelo puede ir más lejos. Puesto que cada equipo individual puede ser provisto de "inteligencia", la coordinación central no es indispensable para lograr eficiencia en todos los casos y muchos mercados locales o nichos para bienes o servicios pueden ser cubiertos por empresas pequeñas independientes o por redes cooperativas. Mas aun, una mayor participación de los trabajadores, tal como ha sido puesta en practica más ampliamente en Japón pero también en algunos otros países industrializados, podría dar mejores resultados tanto humanamente como en términos de productividad. Tanto mas, dado que la nueva tecnología requiere trabajo en equipo, puestos de trabajo flexibles y calificaciones amplias multipropósito.

En términos organizativos, entonces, el nuevo paradigma combina tendencias tanto hacia la centralización como hacia la descentralización, hacia más control y hacia más autonomía, por lo cual la variedad de combinaciones posibles es muy amplia. La historia en este terreno será escrita por las fuerzas sociales, sobre el espacio abierto por el nuevo paradigma.

 
NOTAS:
[13] Schumpeter (back to text)
[14] U. S. National Resources Committee, (1937) (back to text)
[15] Una interpretación similar de las relaciones entre el marco socio-institucional y la tecnología subyacente, en base al desarrollo del concepto de "regulación", así como un análisis exhaustivo de lo que él denomina el modelo "fordista" de regulación de la producción y el consumo, se encuentra en Aglietta, (1976). Ver igualmente los trabajos de Boyer, Lipietz y Coriat (back to text)
[16] Para un amplio análisis evaluativo de las perspectivas de desarrollo de las tecnologías basadas en la microelectrónica, ver Bessant, Guy, Miles, Rush., (1985) (back to text)
[17] Allen, Bleeke, Morgen (1984) (back to text)
[18] Para análisis de las implicaciones del diseño asistido por computadora (CA), véase Kaplinsky (1982) (back to text)
[19] A. Altshuler et al, (1985) (back to text)
[20] Hoffman, Rush (1984).r (back to text)
[21] Un análisis de las implicaciones de la sistematización dentro de la empresa, aunque conservando el termino de "automatización", se encuentra en : Kaplinsky, (1984) (back to text)
[22] Buxton, (1983) (back to text)
[23] Este ejemplo se lo debo al Dr. R .Suárez. presidente de EYT. C. A. una empresa venezolana, donde fue desarrollado un sistema distribuido del tipo descrito (back to text)