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| Comienzo | Exploración de los
rasgos del nuevo paradigma | Nuevos parámetros
en las trayectorias innovativas | Nuevos conceptos
de optima practica productiva | Nuevo modelo
de eficiencia empresarial |
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Una
transformación estructural de la naturaleza que hemos estado
describiendo no ocurre sin conflictos. De hecho, esa puede ser
la explicación de las grandes crisis económicas
que han ocurrido cada 40 a 60 años desde la Revolución
Industrial. Ya Schumpeter se refería al proceso característico
de las crisis con una expresión paradójica: "destrucción
creadora". Asimismo describía los grandes auges económicos
de las llamadas ondas largas de Kondratieff como "el despliegue
de una revolución tecnológica y la absorción
de sus efectos"(13).
El problema es que los efectos son verdaderamente dramáticos.
A
partir del momento en que se establecen los principales elementos
guía de un paradigma y se modifica la estructura general
de costos, el modelo construido a su alrededor crece en complejidad
y coherencia, yendo mucho más allá del simple cambio
técnico. En la practica, afecta casi todos los aspectos
del sistema productivo. La constelación completa -una vez
cristalizada- comprende:
a) Nuevos
conceptos de eficiencia para la organización de la producción
a nivel de planta.
b) Un
nuevo modelo de gerencia y organización de la empresa.
c) Un
nivel significativamente menor de requerimientos de trabajo
por unidad de producto, con un perfil distinto de calificaciones.
d) Un
fuerte sesgo hacia el uso intensivo del factor clave en la innovación
tecnológica.
e) Un
nuevo patrón de inversión, orientado hacia los
sectores relacionados con el factor clave, impulsando e impulsado
por la inversión en una nueva red de infraestructura.
f) Un
sesgo, por lo tanto también, en la composición
de la producción, con mayores tasas de crecimiento de
los productos relacionados con el uso del factor clave.
g) Una
redefinición de las escalas optimas resultando en la
redistribución de la producción entre empresas
grandes y pequeñas.
h) Un
nuevo patrón de localización geográfica
de la inversión, basado en la transformación de
las ventajas (y las desventajas!) comparativas.
i) Nuevos
polos de concentración de las empresas más poderosas,
sustituyendo a los que prevalecieron en el paradigma anterior.
Modificaciones
de tal profundidad, aún ocurriendo gradualmente, como efectivamente
sucede, terminan por provocar el caos en todos los mercados. Su
asimilación exige, por lo tanto, cambios sustanciales en
el marco socio-institucional prevaleciente, el cual había
sido establecido en función de las características
del paradigma anterior.
Incluso
en una oficina donde se introducen procesadores de palabras, facsímiles,
módems y otros equipos automáticos de manejo y transmisión
de información, se requiere un reentrenamiento masivo del
personal, una redefinición del espacio y las funciones,
nuevas normas de interrelación y repensar el sistema en
su conjunto, para poder cosechar el potencial que brinda el nuevo
equipamiento. Con mayor razón aparece la necesidad de transformaciones
a nivel de una sociedad en su conjunto, cuando se difunde una
nueva racionalidad técnico-económica en el aparato
productivo.
En
realidad el auge económico global no se produce en los
primeros anos, ni siquiera en las primeras décadas de difusión
del nuevo paradigma tecno-económico. Los elementos que
han de conformarlo aparecen gradualmente en el seno de un mundo
dominado por el paradigma anterior. Los computadores, los circuitos
integrados, las maquinas herramienta de control numérico
e incluso algunos robots empezaron a difundirse en la década
del sesenta en el mundo del petróleo y del automóvil.
A su vez, el motor de combustión interna, el automóvil,
la línea de ensamblaje y los primeros materiales sintéticos
aparecieron a comienzos de siglo en el mundo del acero barato
cuando el crecimiento era movido por la gran ingeniería
eléctrica, química y civil. En ninguno de los dos
casos era posible percibir, a partir de esos inicios, la amplitud
de la transformación estructural que sobrevendría.
La frontera técnica se hace claramente visible como lo
muestra la capacidad de anticipación que se genera en este
terreno. En 1937 se estimo que el 78% de una lista de predicciones
tecnológicas hechas en 1920 en el Scientific American habían
sido correctas (14).
Pero, el proceso y ritmo de difusión, la viabilidad económica
y social no son igualmente visibles al principio. Sin embargo,
a medida que una empresa tras otra, que una rama tras otra va
agotando su trayectoria y viendo estancarse su productividad y
amenazados sus niveles de ganancia, se acelera el ritmo de adopción
de los diversos elementos de lo que será el nuevo paradigma
y de generación de innovaciones complementarias, con lo
cual se van creando las condiciones para la prospectiva global.
Pero
esta serie de cambios sucesivos en más y más puntos
del aparato económico no se percibe en el agregado sino
cuando las transformaciones han alcanzado proporciones criticas.
Ese proceso de abandono gradual de un modelo productivo en declinación
y de adopción creciente del nuevo modelo caracteriza las
décadas de descenso de las ondas largas de Kondratieff.
Las
instituciones sociales y el marco general de regulación
socio-económico (15)
enfrentan una situación caótica y desacostumbrada,
frente a la cual las recetas por largo tiempo eficaces se muestran
impotentes. Se produce, entonces un desacoplamiento cada vez más
severo entre un marco socio-institucional establecido para favorecer
el despliegue del paradigma anterior en declinación y los
nuevos requerimientos en una esfera técnico-económica
pletórica de cambios. Mas aun, la aplicación pertinaz
de las viejas recetas agrava la crisis y puede conducir al colapso.
La
crisis es ciertamente un proceso de "destrucción creadora"
pero no solo en el aparato económico sino también
en la esfera socio-institucional. El nuevo auge solo puede ser
desencadenado mediante vastas innovaciones socio-institucionales
que favorezcan la transformación total del aparato productivo,
según los requerimientos del nuevo paradigma.
La
última vez, frente a la gran depresión de los años
treinta, fue necesario superar las nociones prevalecientes sobre
la superioridad de los mecanismos de libre mercado e implantar
la intervención masiva y sistemática del Estado
en la economía, siguiendo los principios keynesianos. La
lista de innovaciones institucionales introducidas entonces para
ordenar el crecimiento de la demanda para la producción
en masa, es ciertamente larga. A nivel nacional, se extiende desde
los mecanismos de manipulación fiscales, monetarios y de
gasto publico (civil y militar), hasta la institucionalización
de los sindicatos y el establecimiento de una vasta red de seguridad
social, pasando por la reducción de la jornada y el ano
laboral. En el plano internacional, estos fueron complementados
por la hegemonía norteamericana, Bretton Woods, la ONU,
el GATT, el Plan Marshall, el FMI, el Banco Mundial, la descolonización
gradual y otros arreglos conducentes a facilitar el flujo internacional
de capitales y comercio, así como mantener la estabilidad
política. Sin embargo, cada una de esas innovaciones, eficaz
y ampliamente aceptada en su momento, esta siendo cuestionada
más o menos virulentamente por uno u otro grupo social.
La superación de la crisis exige el establecimiento de
nuevas reglas del juego, nuevos mecanismos de regulación
y nuevas instituciones.
Ese
proceso de innovación social y política es naturalmente
prolongado y profundamente conflictivo. No obstante, hasta que
no se restablezca la coherencia estructural, logrando un contexto
socio-institucional favorecedor del nuevo potencial que trata
de abrirse paso en la esfera tecno-económica, no es posible
relanzar la producción sobre un camino de expansión
duradera.
Claro
que, al igual que la construcción del paradigma tecno-económico,
la conformación de un marco socio-institucional coherente
es un proceso gradual de ensayo y error, generalmente propulsado
por la necesidad de confrontar las diversas manifestaciones de
la crisis y a menudo obstaculizado por la inercia de las instituciones
existentes y la defensa de los intereses creados, asociados al
viejo modo de crecimiento.
Pero
no se trata de un mero determinismo tecnológico. Lo que
un paradigma establece es el amplio espacio de lo posible. Dentro
de él, las fuerzas sociales escenifican las confrontaciones,
experimentos institucionales y arreglos de compromiso o cooperación,
cuyo resultado es el marco que en última instancia moldea,
orienta, selecciona y regula el curso definitivo que asumirá
el nuevo potencial.
Esto
significa que cada crisis, cada período de transición
tecnológica, es un momento de indeterminación en
la historia. Un salto cuántico en productividad potencial
abre el camino para un gran aumento en la generación de
riqueza, pero los bienes específicos que conformen esa
mayor riqueza y la forma de su distribución son determinadas
por el marco socio-político que se establezca. Históricamente,
cada transición ha modificado tanto las condiciones internas
de las diversas capas y grupos sociales en cada país como
la posición relativa de los países en la generación
y distribución de la producción mundial.
Para
cada país, cualquiera sea el nivel de desarrollo alcanzado
en el curso de la onda anterior, se plantea la necesidad de efectuar
las transformaciones internas y de participar en la conformación
del nuevo marco a escala mundial. Si las hipótesis aquí
presentadas son una representación adecuada del carácter
de la crisis y las vías para superarla, entonces la mejor
manera de obtener criterios para realizar una transición
exitosa y dar un salto en el desarrollo es comprender el nuevo
paradigma. Ello es posible porque para el momento en que la crisis
se manifiesta, este ya ha alcanzado un nivel de difusión
que permite analizar sus características.
Esto
sugiere otro tipo de prospectiva, dirigida a detectar la lógica
de desarrollo e interrelación de las nuevas tecnologías
e identificar los cambios de rumbo con respecto a las practicas
anteriores. Delinear el contorno del nuevo paradigma define el
espacio abierto para la creatividad y la toma de decisiones, tanto
en ramas especificas como para la economía en su conjunto
y revela algunas de las nuevas opciones socio-institucionales.
A
continuación haremos una exploración de esa naturaleza.
Primero presentaremos un esbozo de los rasgos que caracterizan
el nuevo paradigma y luego nos serviremos de esos rasgos para
analizar su influencia sobre el curso de desarrollo de otras tecnologías
nuevas.
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EXPLORACIÓN
DE LOS RASGOS DEL NUEVO PARADIGMA
De
la discusión que antecede queda claro que el esfuerzo que
proponemos no se centra en la industria electrónica misma
sino en las nuevas tendencias que su desarrollo y difusión
generan en el conjunto del aparato productivo.
Comenzaremos
por analizar los elementos más estrechamente relacionados
con el cambio en la dinámica de costos relativos. Su impacto
sobre el rumbo de las trayectorias innovativas y el perfil de
creación de mercados. Luego examinaremos el nuevo modelo
optimo de producción conformado en base a las características
del nuevo equipamiento. Por ultimo, trataremos de identificar
la dirección del cambio en las formas de organización
y gerencia de la empresa.
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NUEVOS
PARAMETROS EN LAS TRAYECTORIAS INNOVATIVAS
El
rasgo predominante del nuevo paradigma es la tendencia a aumentar
el contenido de "información" en los productos más
bien que el contenido energético o de materiales. Esto
surge directamente del cambio radical y duradero en la estructura
de costos relativos hacia el abaratamiento constante del potencial
de manejo y transmisión de información. Para que
este fenómeno introduzca un sesgo en la dirección
de la innovación no es necesario esperar que el costo de
la energía y las materias primas tome un curso ascendente
en términos absolutos. Basta con suponer que el costo descendente
y el creciente potencial de la microelectrónica conducirán
a la ampliación de la brecha de costos relativos en el
futuro. Con esta perspectiva es posible extrapolar hacia el futuro
la profundización de tendencias ya observadas en el diseño
de productos y de procesos.
a)
Nuevos conceptos-guia para las innovaciones incrementales en productos
Un
impacto inmediato de la disponibilidad de microelectrónica
barata es su capacidad para insertarse en los productos tradicionales
agregando una nueva trayectoria incremental con nuevos conceptos-guia.
Esto se traduce en rediseño y modificaciones sucesivas
con nuevos objetivos: minimizar el tamaño, las partes
móviles, los insumos de energía y materiales,
así como el consumo energético en el uso. Maximizar
la electrónica, la versatilidad y lo que en general podría
denominarse el contenido en información. Esto ha venido
ocurriendo en toda una gama de bienes, desde relojes, calculadoras,
cajas registradoras y maquinas de coser hasta maquinas herramienta
y automóviles. Las posibilidades son vastas y están
muy lejos de haber sido plenamente explotadas. Y estos parámetros
de optimización se aplican también a los productos
nuevos, como es claramente visible en el caso de las generaciones
sucesivas de computadoras.
Una
vez sobre la ruta de explotación de las posibilidades
propias de la electrónica, surgen nuevos rasgos-objetivo,
para indicar el rumbo de innovación a nivel de productos.
Lo pequeño es más hermoso y más rentable
que lo grande, lo versátil, lo compatible, lo adaptable
es mejor que lo rígido. Un producto programable es mejor
que uno dedicado. Un producto capaz de crecer en forma modular
es superior a uno de escala y potencial definidos y estáticos.
Un producto con mayor velocidad de operación y respuesta
es preferible a uno menos rápido. Todo producto capaz
de conectarse a una red o constituir el núcleo o una
parte de un sistema es mejor que un producto aislado. La "inteligencia"
distribuida es más eficiente que la centralizada.
Esta
nueva escala de valores se transmite a los usuarios a través
de la publicidad, con lo cual la demanda se convierte en un
instrumento más de refuerzo del nuevo rumbo innovador.
b)
Nuevas trayectorias para las innovaciones radicales en productos
La
industria de componentes microelectrónicos y las olas
de propagación de sus aplicaciones generan rumbos claramente
definidos para impulsar múltiples cadenas de innovación
radical en productos (16).
El conjunto puede ser visto como un gran sistema tecnológico
conformado por varios subsistemas.
El
sistema tecnológico central es el dinamizado por la industria
de componentes microelectrónicos. Sus requerimientos
en insumos, materiales especiales y equipos son una enorme fuerza
impulsora de innovaciones radicales.
En
interacción con la provisión de componentes cada
vez más potentes, más capaces, más veloces
y más baratos, se conforma una red de subsistemas. Uno
de ellos, el de las computadoras, sigue varias trayectorias:
una hacia equipos cada vez más poderosos, otra hacia
equipos especializados, una tercera hacia un producto básico
de uso individual, cada vez más versátil y barato
y, finalmente, la creciente interconexión entre diversos
equipos en redes crecientemente poderosas, flexibles y complejas.
Todas estas líneas se amplían hacia el futuro
con la meta de la "inteligencia artificial". Alrededor de las
computadoras se construye el modelo de la "oficina del futuro"
abriendo una cadena de innovaciones para automatizar todas las
actividades de manejo de información. Esta se conjuga
con otro subsistema tecnológico construido alrededor
de las telecomunicaciones digitales para la transmisión
de información en cualquier forma: voz, datos o imagen.
Este constituye la red de infraestructura del paradigma. La
conjunción de ambos impulsa innovaciones sucesivas en
diversas ramas tradicionales, desde la industria de la televisión
que se dirige a la transmisión por cable interactivo,
pasando por la revolución en los servicios bancarios
y financieros, hasta la introducción de nuevos requerimientos
en las edificaciones a los cuales ha de responder la industria
de la construcción. Mas importante aun, esta conjunción
genera dos nuevas ramas con largas trayectorias de innovación
hacia el futuro: la industria de software y sistemas y la industria
de servicios de procesamiento de datos e información.
A
la "oficina del futuro" se agrega la "planta del futuro". Una
vez que se establece el principio del tratamiento de información
con equipos programables y lenguajes digitales, se abren líneas
de innovaciones sucesivas en bienes de capital para todas las
actividades productivas de bienes o servicios y para la interconexión
entre ellos y con la oficina. Estos no se limitan a la automatización
de las actividades de transformación (maquinas herramienta
computarizadas, robots) sino que abarcan un vasto campo de instrumentación
nueva para actividades auxiliares o periféricas: la investigación,
el diseño, el control de calidad, el control de procesos,
el control ambiental, el diagnostico de fallas y así
sucesivamente, al igual que sus sistemas de interconexión.
A su vez, estas aplicaciones propulsan el desarrollo de varias
otras tecnologías, nuevos materiales, optoelectrónica,
sensores, etc.
La
amplias posibilidades de introducción de innovaciones
que abarquen más y más ramas de aplicación
y más y más actividades, multiplicadas por el
numero de generaciones sucesivas de cada equipo, indican que
las trayectorias de desarrollo de estos sistemas tecnológicos
se alargaran por largo tiempo hacia el futuro. Estas cadenas
de innovaciones amplían aún más el campo
de acción de la industria del software al mismo tiempo
que inducen oleadas de cambios en los productos de las industrias
usuarias.
Este
crecimiento explosivo de las posibilidades de innovación
en el área de bienes de capital, es el vehículo
más poderoso de propagación del nuevo modelo de
organización de la producción y de la empresa
y se constituye en el impulso principal a la innovación
aguas abajo. Esto contrasta con el paradigma anterior en el
cual se puede decir, de manera gruesa, que la dinámica
innovativa era mayor en el área de materiales, química
y productos finales (militares y de consumo), mientras los bienes
de capital tendían a desarrollarse en respuesta a sus
requerimientos.
Dicho
esto, en el área de bienes de consumo, también
se abre una amplia trayectoria para innovaciones radicales basadas
en la disponibilidad de electrónica barata. Mas allá
de la "electronización" gradual de los productos ya tradicionales,
la introducción en el hogar del computador, la videograbadora,
el teléfono digital, el horno electrónico y otros
productos aislados, establece las bases para una nueva sinergia
similar a la que se da en la planta y la oficina. El lenguaje
digital común de todos esos productos genera posibilidades
de interconexión entre ellos y hacia el exterior a través
de las redes de telecomunicaciones, a partir de las cuales puede
surgir una dinámica de innovaciones en productos sucesivos
para el "hogar integrado por computadora". Pero, más
allá de los equipos físicos, este posible desarrollo
abriría toda una cadena de innovaciones destinadas a
proveer servicios de información interactivos, partiendo
de la televisión por cable, la banca en línea
directa y las compras remotas, ya introducidas parcialmente
en algunos países, pasando por el correo electrónico,
la educación a distancia, las consultas con bancos de
datos y sistemas expertos, previstas para un futuro relativamente
cercano, y así sucesivamente incorporando más
y más actividades. La amplitud que tome esta ruta y su
eventual importancia en el perfil de productos dependerá
de los arreglos sociales en cuanto a distribución del
ingreso.
A
esto se agrega obviamente el sistema tecnológico asociado
al área militar y aeroespacial, cuyo potencial en términos
de generación de innovaciones radicales es enorme y cuya
importancia y peso dependen, más directamente que ningún
otro, de factores políticos.
Estos
nuevos sistemas tecnológicos son los llamados a motorizar
el crecimiento global en las próximas décadas,
por lo cual es de esperarse que en sus centros más dinámicos
se ubicaran y concentraran las empresas gigantes.
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NUEVOS
CONCEPTOS DE OPTIMA PRACTICA PRODUCTIVA
La
tecnología microelectrónica es particularmente isomórfica.
Los circuitos integrados son sistemas de procesamiento de información
que se incorporan como elementos de circuitos más amplios,
conformando sistemas complejos. Los productos basados en ellos
son sistemas conformados coordinando sub-sistemas y estos productos
o equipos se integran a su vez en sistemas de mayor envergadura.
Los principios de organización y optimización aplicados
en cada uno de los niveles son similares. Por esta razón,
la ingeniería de diseño de planta y procesos se
transforma en ingeniería de sistemas. Los conceptos que
guían la innovación incremental son esencialmente
los mismos mencionados a nivel de productos. De hecho, las características
perseguidas en el diseño de bienes de capital llevan implícitos
los requerimientos de las redes de procesamiento y producción
que han de utilizarlos. A continuación discutiremos algunos
de los rasgos que caracterizan las nuevas trayectorias en diseño
de planta y proceso productivo, esbozando sus posibles consecuencias
económicas, con especial énfasis en la cuestión
de la escala de producción.
a)
Energía y materiales:
Ahorro, reciclaje y diversificación
En
general, la incorporación de equipamiento electrónico
permite elevar la calidad de los productos y la precisión
en el control del proceso de producción, al mismo tiempo
que elevar la productividad del trabajo y el rendimiento de
la inversión en equipos e insumos. Esto ultimo se traduce
en el ahorro de energía y materiales por diversas vías.
En
las industrias de fabricación, a la reducción
del tamaño de los productos se agrega el diseño
con márgenes más estrechos de tolerancia permitidos
por herramientas de gran precisión. Por otra parte, el
uso de instrumentación de control se orienta a la reducción
del desperdicio y de la proporción de rechazos mediante
controles de calidad "en línea" en varios puntos del
proceso. Este nuevo énfasis en la eficiencia de los insumos
materiales, al reducir su incidencia en el costo final, permite
utilizar materiales más caros pero más precisamente
adaptados al uso. La consecuencia puede ser una creciente diversificación
del patrón de consumo de materiales de ingeniería.
En
las industrias de procesamiento, la instrumentación electrónica
facilita la instalación de sistemas de reciclaje energético
y de materias primas y favorece la recuperación de todos
los sub-productos con posible valor comercial. El modelo "ideal"
seria la planta de ciclo cerrado, multi-producto, sin efluentes.
Esta
tendencia del nuevo modelo hacia una utilización racional
de los insumos aparece como un factor capaz de permitir la aceleración
del crecimiento económico, eludiendo la amenaza, implícita
en la continuación del paradigma anterior, de agotamiento
de los recursos naturales. Otro tanto ocurre con la posibilidad
de reducir los niveles de contaminación ambiental.
b)
Flexibilidad en planta, diversidad en productos
El
carácter programable de los equipos y controles basados
en microelectrónica permite superar la rigidez de las
viejas plantas dedicadas y establece la flexibilidad como optima
practica productiva. Esto trae como consecuencia cuestionar
la superioridad de la producción en masa frente a la
producción por lotes y redefinir la cuestión de
la escala.
Ello
no significa la eliminación de las plantas gigantes (ni
mucho menos de las empresas gigantes). Simplemente ocurre un
cambio del patrón de producción, en el cual la
escala de planta se independiza de la escala de cada mercado.
Con equipamiento basado en controles electrónicos y el
costo relativamente bajo de programar y llevar a cabo modificaciones
rápidas en los planes de producción, se hace posible
lograr altísimos niveles de eficiencia fabricando una
amplia gama de productos distintos, con frecuentes cambios de
modelo y volúmenes variables. Esta mayor capacidad de
cobertura y la enorme adaptabilidad a las variaciones de la
demanda, coloca a la manufactura flexible a un nivel de eficiencia
económica significativamente superior al de la producción
dedicada. La producción diversificada se convierte en
característica y meta del nuevo modelo de optima practica
productiva.
Por
otra parte, en base a equipos similares, esta misma flexibilidad
y alta eficiencia es lograble en plantas pequeñas y medianas.
Con ello, la alta productividad no depende exclusivamente de
la escala de planta. Esto transforma de manera sustancial los
determinantes de la competitividad y redefine la cuestión
de las barreras de entrada. Aparecen "economías de cobertura"
basadas en la optimización de la gama de productos, "economías
de localización" en base a cercanía y velocidad
de respuesta y "economías de especialización"
basadas en nichos estrechos de mercado. Esto puede llevar a
la proliferación de empresas pequeñas y medianas
con alta capacidad competitiva. Ello seria posible, aún
cuando los tres tipos de economías pueden obtenerse dentro
de una empresa gigante mediante el control de una amplia red
de fabricación y distribución, con plantas de
diversos tamaños en diversas localidades. Una vez que
la diversidad y la segmentación sustituyen a la homogeneidad
como forma de definición de mercados, la optimización
de la cobertura por parte de los gigantes dejara siempre espacios
libres para iniciativas a menor escala.
La
tendencia a la flexibilidad en planta y a la diversidad en los
productos no se limita al área de fabricación,
pero en cada sector se manifiesta de una manera distinta según
sus características. En las plantas de procesos (agroindustria,
química, metalurgia), la flexibilidad que dan los controles
electrónicos se traduce en mayor adaptabilidad a variaciones
en las características de los insumos al igual que en
una mayor capacidad para modificar las especificaciones de los
productos finales, llevando eventualmente a una verdadera diversificación.
En
los servicios que funcionan en base a grandes cantidades de
información (finanzas, bancos, seguros) la computarización
ha conducido ya a una enorme proliferación en "productos"
segmentando al mercado hasta llevarlo casi a la medida de clientes
individuales. En el caso particular de los servicios financieros
se esta dando una redistribución del mercado por rangos
de tamaño de empresa, la cual podría tipificar
otros sectores en el futuro.
Los
gigantes, producto de múltiples fusiones y adquisiciones,
establecen redes mundiales flexibles, con amplísima cobertura
de servicios para los segmentos más dinámicos
del mercado. Las empresas pequeñas y medianas ocupan
los dos extremos, o los nichos altamente especializados o el
mercado rutinario básico de bajo costo (17).
c)
Dinamismo tecnológico:
El diseño integrado al proceso productivo
El
nuevo potencial para la flexibilidad se extiende más
allá de la cuestión de las escalas optimas y de
la variabilidad en el perfil de productos, para brindar también
la posibilidad de efectuar cambios sucesivos en los productos,
tanto en diseño exterior como en funcionamiento técnico,
sin grandes perdidas de eficiencia.
El
acoplamiento del diseño computarizado con la manufactura
computarizada ("CAD/CAM") (18),
conjuntamente con los avances previstos en la productividad
del desarrollo del "software", permiten la disminución
del costo relativo de la innovación y acortan la duración
de las curvas de aprendizaje. Esto hace de la ingeniería
de diseño una actividad intensiva en capital y la convierte
en una función integrada al proceso productivo con participación
crucial en la productividad y la competencia.
Estas
nuevas circunstancias abren la vía para un ritmo rápido
de cambio en los productos. Y esa vía es reforzada a
su vez por el rápido ritmo de mejora en los componentes
microelectrónicos. Cada nueva generación sirve
de base para el rediseño de las aplicaciones, perfeccionando
las características, mientras que se reduce su costo
relativo.
Aunque
el impacto de este acortamiento del ciclo de vida de los productos
variara sin duda según la rama, es probable que afecte
considerablemente el comportamiento empresarial. Los centros
de investigación, desarrollo e ingeniería de diseño
tienden a integrarse entre si, a asociarse mucho más
estrechamente con el proceso productivo y a jugar un papel central
no solo en la gerencia estratégica sino en la programación
a corto y mediano plazo.
Este
rasgo del nuevo modelo optimo puede manifestarse en una modificación
de las formas de competencia oligopólica. Bajo el anterior
paradigma de producción en masa de unidades idénticas,
dentro del cual todo cambio en un producto implicaba altos costos
en equipos dedicados y herramental, así como altos riesgos,
era común que la competencia se basara en meros cambios
de apariencia. En el nuevo contexto, a medida que se vaya reconociendo
el bajo costo de la flexibilidad y el dinamismo bajo el nuevo
paradigma, la lucha por el aporcionamiento del mercado podría
tomar cada vez más la forma de introducción rápida
de innovaciones técnicas, con una creciente segmentación
de los blancos de atención dentro del mercado usuario.
Esto esta ocurriendo ya en todas las ramas relacionadas con
la electrónica y la informática, pero se observa
incluso en la industria automotriz (19).
Por
otra parte, industrias que inevitablemente se basaban en frecuentes
cambios de "modelo", como la confección (20)
o la industria gráfica, se hacen susceptibles de adoptar
el modelo de flujo continuo.
Esto
incorpora las ramas de fabricación a lo que había
sido más bien característica de las ramas más
estrechamente ligadas al desarrollo científico, como
las de la industria química. Estas ultimas a su vez,
ven multiplicado su potencial de introducción de nuevos
productos, dada la reducción de los plazos de investigación,
gracias al equipamiento electrónico, cada vez más
poderoso y sofisticado, de los laboratorios.
Aunque
parezca paradójico, esta capacidad para el cambio técnico
acelerado y de bajo costo puede traer aparejada la apertura
de espacios sucesivos para empresas innovadoras pequeñas
y medianas, con ágil capacidad de respuesta y alto dinamismo.
Queda abierta la cuestión de si estas empresas serán
meros campos de prueba de alto riesgo a ser absorbidas por los
gigantes en caso de éxito o si proliferaran para convertirse
en rasgo distintivo del próximo auge. En todo caso, esta
última vía, cuyo desarrollo garantizaría
una expansión continua para los mercados de equipos,
componentes, servicios de telecomunicaciones y otros servicios
provistos por los gigantes, parece brindar mejores perspectivas
para un crecimiento armónico global.
Otra
consecuencia posible de la fuerza competitiva que brinda el
dinamismo tecnológico es que la producción en
masa propiamente dicha, es decir, aquella que produce bienes
estandarizados con mínimo cambio, sea dejada en manos
de empresas pequeñas o medianas.
d)
Adaptación de la producción a la demanda
Bajo
el paradigma de producción en masa, en el cual la productividad
y rentabilidad dependían del crecimiento de mercados
masivos para productos idénticos, la presión hacia
la uniformidad en los patrones de consumo era condición
del crecimiento económico. En esencia era necesario que
la demanda se adaptara a la oferta. El nuevo modelo invierte
esta relación. El carácter programable de los
equipos, su creciente compatibilidad y modularidad, crean las
condiciones para que la diversidad en la demanda final multiplique
las oportunidades de crecimiento de la oferta.
En
efecto, los bienes de capital programables son multipropósito
y susceptibles de las configuraciones más diversas, según
los requerimientos del usuario. Por otra parte, la posibilidad
de crecimiento modular, objetivo perseguido en el diseño
de los equipos, se convierte también en meta de buen
diseño en la ingeniería de sistemas. En estas
nuevas circunstancias, la máxima eficiencia en planta
se define por la capacidad de responder a las especificidades
del medio en que opera. Con ello, los sistemas en uso tenderán
a ser infinitamente variados, cubriendo hasta los más
estrechos nichos de mercado y creciendo modularmente al ritmo
de aumento de la demanda.
El
vehículo intermediario de esa diversidad son las nuevas
ramas de "software" e ingeniería de sistemas. Su labor
podría ser concebida como la última etapa de producción
de los nuevos bienes de capital. Su actividad juega un doble
papel en la expansión de la producción en el nuevo
paradigma. Por una parte, permiten la multiplicación
de las posibilidades de inversión aguas abajo para cubrir
una infinita diversidad de mercados nuevos en bienes y servicios.
Por la otra, contribuyen a ampliar la demanda aguas arriba para
equipos, componentes, servicios de telecomunicaciones y demás
productos de las ramas motrices del crecimiento.
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NUEVO
MODELO DE EFICIENCIA EMPRESARIAL
La
difusión de un nuevo estilo tecnológico implica
también un conflictivo proceso de ensayo y error conducente
a la creación de un nuevo modelo organizativo para el manejo
de la empresa. Dicho proceso es extremadamente desigual y tiende
a difundirse por imitación forzada bajo la presión
de la competencia. Su naturaleza esta signada por las características
de las nuevas tecnologías, especialmente por aquellos aspectos
que más directamente determinan el salto cuántico
en productividad frente a las practicas establecidas. En esta
sección se exploraran algunos de los elementos ya visibles
del nuevo modelo organizativo en difusión.
Es
importante aclarar que este es un terreno bastante más
movedizo que el técnico-económico. La forma final
que asuma el modelo organizativo a nivel de la empresa estará
profundamente influido por factores sociales y políticos.
El marco general que presida el nuevo auge tendera a favorecer
una tendencias en detrimento de otras.
a)
Sistematización: La empresa como red integrada
El
modelo de organización típico del paradigma anterior
se basaba en una separación nítida entre la gerencia
de planta y la gerencia administrativa. Y, dentro de cada una,
la meta consistía en diferenciar claramente cada actividad
para detectar cualquier forma de repetición rutinaria
con miras a su automatización. Se trataba de un modelo
de carácter fundamentalmente analítico, exigiendo
enfocar la atención en las partes o elementos del proceso,
para definir detalladamente tareas, puestos de trabajo, departamentos,
secciones, responsabilidades y construir jerarquías complejas.
El nuevo paradigma es intrínsecamente sintético
y traslada el énfasis a las conexiones y los sistemas
de inter-relación con miras a la coordinación
tecno-económica global.
A
pesar de que muchas de las aplicaciones de la tecnología
electrónica son generalmente denominadas "automatización",
aquí se sugiere el uso del termino "sistemización"
para referirse a la nueva tendencia a fundir todas las actividades
-administrativas y productivas, de oficina o planta, de diseño
o mercadeo, económicas o técnicas- en un solo
sistema interactivo (21).
Este termino tiene la ventaja de desplazar la atención
de la mera cuestión del equipo físico hacia un
mayor énfasis en la naturaleza sistémica y los
procesos de retroalimentación en el campo organizativo.
En nuestra opinión este es el rasgo más distintivo
del nuevo modelo de organización de la empresa en relación
al anterior.
De
hecho, muchos de los fracasos en la introducción de equipamiento
electrónico pueden tener su raíz en haberlos concebido
erróneamente como un equipo mas, a ser introducido en
la planta u oficina con un poco de entrenamiento, para continuar
tal como antes pero preferiblemente mejor. En realidad no es
posible cosechar los frutos que brinda la nueva tecnología
sin una profunda transformación organizativa tanto dentro
de la empresa como en sus interconexiones con los suplidores
y el mercado.
Esto
no implica, por supuesto, que todas las actividades de la empresa
deban ubicarse en un mismo espacio físico. Por el contrario,
el poder y versatilidad de las telecomunicaciones aumenta los
grados de libertad para la localización (incluso en lo
que concierne a la ubicación física de cada individuo).
La consecuencia puede incluso ser una mayor dispersión
geográfica, a medida que las aglomeraciones urbanas pierden
su capacidad para brindar economías externas. Tampoco
es necesario que la empresa sea una sola unidad. Si la vieja
estructura corporativa era capaz de manejar operaciones multi-planta
y multi-nacionales, la nueva infraestructura tecnológica
permite el manejo eficiente de estructuras conglomeradas, gigantes,
complejas, cambiantes y de cobertura mundial.
b)
Adaptación "en línea" de la producción
de mercado
El
concepto de sistemización se extiende fuera de la organización
interna de la empresa e incluye la posibilidad de establecer,
a un costo relativamente bajo, lazos de retroalimentación
con el mercado para recibir información en tiempo real.
Esta interconexión es la que confiere pleno sentido al
potencial antes mencionado para flexibilizar la producción.
La manera más fácil de dar una idea de como funciona
este lazo es quizás a través de un ejemplo ilustrativo.
Veamos entonces un caso en el volátil mercado de la moda.
La
organización de Benneton, una empresa italiana considerada
como una de las más exitosas compañías
europeas en el área de la confección, esta constituida
por una red flexible de producción y distribución.
Por el lado del mercado tiene 2500 puntos de venta ubicados
tanto en Italia como en el resto de Europa, equipados con cajas
registradoras diseñadas especialmente, capaces de transmitir
"en línea" información detallada sobre el tipo,
talla y color de los artículos vendidos. Estos datos
son recibidos y procesados centralmente para alimentar la toma
de decisiones a nivel de diseño y producción.
Allí, la flexibilidad de las plantas principales se complementa
con una red de una 200 empresas pequeñas, bajo convenios
de trabajo "a destajo", las cuales sirven de colchón
para variaciones en términos de volumen. El sistema reduce
a diez días el tiempo de respuesta a los cambios en el
mercado, recortando drásticamente el nivel de inventarios
(22)
Este
potencial para establecer lazos confiables de retroalimentación
con el mercado introduce profundos cambios en las practicas
gerenciales. La planificación de la producción
deja de ser una función periódica con alto margen
de error para convertirse en un sistema confiable en adaptación
constante "en línea", acoplando producción y mercados.
Una de las consecuencias de esta transformación es el
cambio de actitud con respecto a los inventarios. De haberse
considerado como un margen de seguridad propio de una empresa
eficiente, pasan a ser vistos como un peso muerto y como una
fuente de costos a minimizar.
c)
Centralización y descentralización
Como
hemos venido indicando, el nuevo paradigma tiende a la vez hacia
lo gigante y hacia lo pequeño. Lo mismo se presenta en
cuanto al modelo optimo de control. El modelo que se va configurando
cuestiona las burocracias jerarquizadas y las economías
de agregación. El nuevo sistema ideal se basa en la conformación
de redes descentralizadas con autonomía local, bajo coordinación
central.
En
el modelo precedente, mientras más compleja fuera la
organización mayor era la proliferación de niveles
intermedios de control. Hoy, dado el "software" apropiado, las
computadoras pueden realizar las funciones de la tradicional
gerencia media. Esto en si mismo contribuye a un "achatamiento"
del sistema de control y reduce la distancia entre la decisión
y la acción. Pero, si el resultado fuera la hiper-centralizacion
de la toma de decisiones, el potencial para la flexibilidad
del nuevo sistema se perdería irremisiblemente. El rasgo
esencial de los microprocesadores baratos es la capacidad para
proveer "inteligencia distribuida" a bajo costo. Y ello, en
términos organizativos, implica poder descentralizar
la toma de decisiones. Para entender mejor lo que esto significa
quizás sea útil hacer el paralelo con un sistema
de "hardware". Veamos el caso de la evolución de los
sistemas de control de transito:
En
la época electromecánica, los sistemas de redes
de los semáforos se programaban manualmente, uno por
uno, para cambiar las luces a intervalos prescritos, según
planes de control diseñados en la oficina central, en
base a conteos esporádicos realizados a mano o mediante
instrumentos. En los sistemas más avanzados de la primera
generación de control computarizado, toda la información
era recibida en un computador gigante provisto de complejos
y costosos programas de procesamiento y de una pantalla gigante
para visualizar el sistema de control de transito de la ciudad.
Desde allí se tomaban las decisiones hiper-centralizadas.
Hoy en día existen sistemas infinitamente más
flexibles, basados en la ubicación de un microprocesador
"inteligente" en cada semáforo. La información
sobre flujos de transito en cada intersección se recoge
en-linea, in situ, para que los semáforos puedan responder
a la demanda. Entre intersecciones, en una zona o a lo largo
de una vía, se establecen lazos de intercomunicación
para la coordinación conjunta, la cual puede ser también
establecida entre zonas, logrando una optimización interactiva
aún mayor. En este contexto, la unidad central de "control"
adquiere un rol supervisorio y de coordinación general,
a cargo del diseño y evaluación de la red de inteligencia
distribuida. Este tipo de sistema, aparte de ser muchísimo
menos costoso y adecuado para instalación modular, es
más eficaz y confiable que el totalmente centralizado
(23).
Teniendo
en cuenta las obvias limitaciones de la analogía, este
ejemplo permite ilustrar la idea en el terreno organizativo.
Un sistema centralizado de toma de decisiones tendría
que poder simular cada posible combinación de eventos
con cada posible combinación de elementos, lo cual es
sin duda una tarea engorrosa y casi imposible. Si una organización
ha de ser diversificada y flexible para aprovechar todas las
ventajas del nuevo potencial, tendrá probablemente que
tender hacia una estructura flexible, interactiva, basada en
unidades relativamente autónomas, enlazadas en sistemas
en línea de coordinación adaptativa, bajo una
gerencia estratégica dinámica.
Y
el paralelo puede ir más lejos. Puesto que cada equipo
individual puede ser provisto de "inteligencia", la coordinación
central no es indispensable para lograr eficiencia en todos
los casos y muchos mercados locales o nichos para bienes o servicios
pueden ser cubiertos por empresas pequeñas independientes
o por redes cooperativas. Mas aun, una mayor participación
de los trabajadores, tal como ha sido puesta en practica más
ampliamente en Japón pero también en algunos otros
países industrializados, podría dar mejores resultados
tanto humanamente como en términos de productividad.
Tanto mas, dado que la nueva tecnología requiere trabajo
en equipo, puestos de trabajo flexibles y calificaciones amplias
multipropósito.
En
términos organizativos, entonces, el nuevo paradigma
combina tendencias tanto hacia la centralización como
hacia la descentralización, hacia más control
y hacia más autonomía, por lo cual la variedad
de combinaciones posibles es muy amplia. La historia en este
terreno será escrita por las fuerzas sociales, sobre
el espacio abierto por el nuevo paradigma.
|
| |
| NOTAS:
|
| [13] |
Schumpeter
(back
to text) |
| [14] |
U.
S. National Resources Committee, (1937) (back
to text) |
| [15] |
Una interpretación similar de las relaciones entre el marco
socio-institucional y la tecnología subyacente, en base al
desarrollo del concepto de "regulación", así como un análisis
exhaustivo de lo que él denomina el modelo "fordista" de regulación
de la producción y el consumo, se encuentra en Aglietta,
(1976). Ver igualmente los trabajos de Boyer, Lipietz y Coriat
(back
to text) |
| [16] |
Para un amplio análisis evaluativo de las perspectivas de
desarrollo de las tecnologías basadas en la microelectrónica,
ver Bessant,
Guy, Miles, Rush., (1985) (back
to text) |
| [17] |
Allen,
Bleeke, Morgen (1984) (back
to text) |
| [18] |
Para análisis de las implicaciones del diseño asistido por
computadora (CA), véase Kaplinsky
(1982) (back
to text) |
| [19] |
A.
Altshuler et al, (1985) (back
to text) |
| [20] |
Hoffman,
Rush (1984).r (back
to text) |
| [21] |
Un análisis de las implicaciones de la sistematización dentro
de la empresa, aunque conservando el termino de "automatización",
se encuentra en :
Kaplinsky, (1984) (back to text) |
| [22] |
Buxton,
(1983) (back
to text) |
| [23] |
Este
ejemplo se lo debo al Dr. R .Suárez. presidente de EYT. C.
A. una empresa venezolana, donde fue desarrollado un sistema
distribuido del tipo descrito (back
to text) |
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