Carlota Pérez
 
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Inicio | Inercia institucional: El retraso en el despliegue del potencial de crecimiento | El ejemplo del marco socio-institucional anterior | Las ondas largas como acoplamiento y desacoplamiento del sistema |

El proceso de abandono gradual de un modelo productivo en declinación y la paulatina y creciente adopción del nuevo, no se percibe rápidamente como tal. Las instituciones existentes toman largo tiempo en captar cuan amplias y profundas son las transformaciones que tienen lugar en más y más puntos del sistema económico. Las tradiciones, las rutinas establecidas y los éxitos pasados con las prácticas usuales hacen difícil captar el significado y la amenaza de estos cambios sucesivos como fuente de problemas y desajustes institucionales. Las nuevas tecnologías son realmente muy visibles, tal como lo fueron la producción en masa, los plásticos y el automóvil en los años veinte y como lo es la tecnología informática desde los años setenta. Pero sus consecuencias demoran largo tiempo en ser captadas por la conciencia pública. Aún quienes se dan cuenta de la necesidad de hacer cambios políticos y económicos, no siempre los relacionan con las adaptaciones requeridas en su propio campo de acción o con los ajustes que requiere su propio comportamiento.
            

  

Inercia institucional: El retraso en el despliegue del potencial de crecimiento

Aún cuando la necesidad de cambio se comprenda, las instituciones sociales y el marco general de regulación socio económica [20] tienen una inercia natural, derivada en parte de los éxitos anteriores y en parte de los intereses creados. Sólo cuando la difusión del nuevo paradigma ha alcanzado cierta masa crítica, imponiendo su lógica modernizadora al resto del sistema productivo, se hacen plenamente visibles tanto las dolorosas consecuencias del proceso de "destrucción creadora" como los obstáculos que se oponen al pleno y benéfico despliegue del nuevo potencial.

En realidad, las consecuencias sociales de cada transición son tan vastas y profundas como el sufrimiento humano que provocan. Se produce un desempleo generalizado [21] , la capacitación laboral de las personas queda obsoleta en muchos sectores y a múltiples niveles, se provoca la dislocación geográfica de personas y actividades, la riqueza crece rápidamente en un extremo y la pobreza en el otro (esto último dentro de cada país y entre países y regiones) [22] .

Es entonces cuando la presión social que obliga al cambio se siente claramente. Las recetas antes efectivas aplicadas por los gobiernos y otras instituciones resultan ineficaces y la necesidad de una profunda renovación institucional se hace más y más evidente. Pero la transformación necesaria no es fácil y no puede producirse rápidamente. De allí que se produzca un creciente desajuste entre un marco socio económico orientado a sostener el antiguo paradigma y los nuevos requerimientos de una esfera tecno-económica que ya rebosante de cambio. Peor aún, la aplicación persistente de las prácticas ahora obsoletas, puede agravar la situación y contribuir al colapso (como fue el caso con el "crash" de 1929 y la crisis siguiente en los años treinta).

Así, durante las transiciones de paradigma hay intensas transformaciones en el campo tecnológico y en el económico junto con un alto nivel de inercia y de confusión en la esfera socio-institucional. Es esta diferencia en el ritmo de cambio la que lleva al desacoplamiento que sostenemos es característica de las turbulentas décadas de descenso de las ondas largas de Kondratiev. La nueva etapa de despegue comienza cuando se restablece la coherencia estructural mediante vastas innovaciones socio institucionales que responden a los requerimientos del nuevo paradigma y se orientan a facilitar la transformación total en la esfera productiva.

En consecuencia, las transiciones de onda larga son procesos de "destrucción creadora" no sólo en la economía, tal como lo ha mostrado Schumpeter, sino también en el ámbito socio-institucional. El problema está en que, en tales períodos, las instituciones enfrentan una situación desacostumbrada y caótica, que requiere cambios más profundos que los experimentados jamás por la mayoría de sus dirigentes. Las dificultades aumentan por el hecho de que no hay recetas probadas, y el cambio tiene que hacerse mediante experimentos de ensayo y error, y eso bajo la altísima presión de los costos sociales de la transformación tecno-económica
    

  

El ejemplo del marco socio-institucional anterior

Para superar la gran depresión de los años treinta y reconstruir la economía después de la segunda Guerra Mundial, fue necesario sobreponerse a las nociones prevalecientes respecto a la superioridad de los mecanismos del mercado libre y aceptar el establecimiento de la intervención masiva y sistemática del Estado en la economía según los principios Keynesianos. Es impresionante la lista de innovaciones institucionales que se difundieron ampliamente para estimular y regular el crecimiento de los mercados para la producción en masa. Al nivel nacional ésta va desde la manipulación directa de los mecanismos de demanda, mediante las políticas fiscal, monetaria y de gasto público, al reconocimiento oficial de los sindicatos, la negociación colectiva y el establecimiento de una red de seguridad social, pasando por la reducción drástica de la semana y del año de trabajo. Algunas de estas innovaciones se hicieron en el mismo período de post guerra, otras habían existido antes en algunos países por lapsos diferentes. El hecho importante es que fueron adoptadas en casi todas partes, con toda la variedad que deriva de las grandes diferencias entre países en lo social, cultural, histórico y político y de la influencia de otros factores.

En el nivel internacional, esos arreglos nacionales fueron complementados por la hegemonía económica, política y militar de los Estados Unidos en Occidente (encargados del equilibrio de la Guerra Fría con la Unión Soviética), Bretton Woods, las Naciones Unidas con todas sus agencias especializadas, el Gatt, el Plan Marshall, el FMI, el Banco Mundial, la descolonización gradual y otras medidas e instituciones orientadas a facilitar los movimientos de comercio e inversión, así como a mantener la estabilidad política.

Desde los años ochenta, casi todas estas innovaciones, relativamente eficaces y ampliamente aceptadas hasta los años setenta, están cuestionadas. Algunas han sido total o parcialmente modificadas de uno u otro modo. Realmente una transición exitosa dependerá del establecimiento de nuevas reglas de juego y de instituciones y mecanismos regulatorios ajustados a las nuevas condiciones. El proceso de cambio institucional ya está en camino en lo local, lo nacional y lo internacional, con diferentes enfoques y visiones. Entre las propuestas más coherentes hay algunas que toman en cuenta de manera explícita las necesidades y la naturaleza de la actual ola de cambio técnico [23] .


       

  

Las ondas largas como acoplamiento y desacoplamiento del sistema

Resumiendo podemos decir que nuestra propuesta considera las ondas largas como directamente relacionadas con la coherencia del sistema en su conjunto. Ellas resultan de los vastos procesos de transformación y renovación (o cambios de paradigma) experimentados por la esfera tecno-económica, aproximadamente cada medio siglo; tales procesos requieren, para desplegar todo su potencial de crecimiento, que se produzcan cambios de similar alcance en el marco socio institucional. Pero los cambios en la esfera económica tienen lugar a un ritmo mucho más rápido que en las instituciones sociales. El desajuste resultante, que históricamente dura dos o tres décadas, trae consigo los "malos tiempos" (o la fase de descenso de la onda larga). Cuando se recupera la coherencia estructural (o sintonía), mediante una sucesión de cambios institucionales que logran alcanzar un buen acoplamiento, se inicia un período de dos o tres décadas que se perciben como "buenos tiempos" (o la fase de ascenso de la onda larga). La Figura 4 indica el proceso recurrente de manera esquemática.

  

 
NOTAS:
[20] AGLIETTA,1976    (back to text)
[21] FREEMAN and SOETE, 1994    (back to text)
[22] TYLECOTTE, 1992    (back to text)
[23] SOETE et al.,1991    (back to text)