|
|
|
|
|
En
épocas de transición como la actual no es de extrañar
que ocurran cambios tan profundos en roles, actitudes y concepciones.
Las revoluciones tecnológicas no se limitan a modificar
los equipos, los productos, las trayectorias tecnológicas
y el modelo organizativo de una industria tras otra. Cada cambio
de paradigma es un proceso de desmantelamiento del sentido común
establecido y la construcción de un nuevo conjunto de principios
de práctica óptima para el logro de la máxima
eficiencia en las nuevas condiciones [23]
. Tampoco se limita el cambio al sector productivo. Para que se
pueda desplegar todo el potencial de desarrollo que ofrece el
nuevo patrón tecnológico y organizativo, hacen falta
transformaciones no menos profundas en el marco socio-institucional.
Casi por definición, el marco existente es inadecuado,
por haber sido instaurado para las viejas condiciones. Los procesos
de destrucción creadora abarcan también a las organizaciones
sociales, políticas y económicas.
Esto
significa que no hay recetas simples en ningún campo. En
especial no hay recetas simples en el campo de la acción
gubernamental. Ya no es posible ubicarse en las instituciones
existentes y preguntarse sobre cuáles deberían ser
las políticas nuevas para ponerlas en práctica.
Hay que empezar por identificar cuáles son las demandas
y cuáles las acciones necesarias para cubrirlas, para luego
preguntarse cuán adecuadas son las instituciones mismas
para llevar a cabo esas acciones.
En
esta sección exploraremos un poco este problema en lo que
se refiere al campo de la tecnología, partiendo del reconocimiento
de su nuevo papel en el desarrollo y específicamente en
la actual transición. Para hacer esto, ya hemos examinado
el mundo hacia el que ha de moverse la empresa, con sus múltiples
necesidades de tecnología en el sentido amplio. Con base
en esa comprensión veremos ahora cuáles son las
tareas planteadas para realizar la reconversión y cuáles
podrían ser las acciones públicas para apoyarlas.
En
los países de América Latina y en el contexto de
la transición actual creemos que el principal reto institucional
en política tecnológica es el establecimiento de
vínculos efectivos entre el potencial tecnológico
y el aparato productivo. Eso en la práctica significa superar
el aislamiento en el cual -unos más otros menos- se desarrollaron
los sistemas científico-tecnológicos y encontrar
canales institucionales para la interacción intensiva con
las empresas en proceso de modernización.
Dada
la especificidad de cada país y la diversidad de condiciones
políticas no es posible encontrar una solución universal
al reto de la vinculación. Sin embargo, como punto de partida
para la reflexión institucional, cabe sugerir lo siguiente:
es necesario volcar la capacidad tecnológica hacia el aparato
productivo sin por ello debilitar la capacidad científica
y formadora de recursos humanos. Las políticas de ajuste,
apertura, reconversión y competitividad internacional requiere
mucho más esfuerzo científico, educativo y tecnológico
de lo que jamás fuera necesario con las políticas
de sustitución de importaciones.
En
lo que atañe al desarrollo tecnológico hay que tener
dos grandes focos simultáneos de atención: uno la
empresa y el otro las instituciones generadoras y difusoras de
conocimiento. El primero tiene como objetivo apoyar el proceso
de modernización y el logro de la competitividad. El segundo
persigue garantizar que ese logro se mantenga y que el potencial
de desarrollo del país se acreciente en el mediano y largo
plazo. Ambos se orientan en última instancia a fortalecer
la capacidad innovativa y de generación de riquezas en
el espacio nacional. En este trabajo nos concentraremos esencialmente
en las políticas dirigidas a apoyar el avance tecnológico
de las empresas, en su proceso de reconversión y construcción
de una plataforma competitiva. No nos ocuparemos del desarrollo
de la capacidad para la investigación tecnológica
en instituciones académicas u otras, fuera de las empresas.
Tampoco abordaremos el terreno, no menos importante, del desarrollo
científico.
|
|
|
El
apoyo en la búsqueda de la competitividad estructural
Ya
hemos visto como en el nuevo patrón tecnológico
la competitividad no es alcanzable sin que el dominio tecnológico
esté directamente en manos de la empresa. No porque sea
autárquica en términos tecnológicos sino
porque su forma de operar ha de ser tal que garantice la capacidad
para generar e implementar procesos de mejora continua dentro
de la empresa y para especificar y asimilar cambios provenientes
de fuentes externas. En efecto, la empresa moderna no es un sistema
aislado y cerrado sino el núcleo de una red de cooperación
con clientes, proveedores, socios e incluso competidores. La empresa
que sale a competir con éxito en el mercado internacional
es sólo la punta del iceberg, la vanguardia expuesta
de una extensa red anclada en la calidad del espacio económico
y tecnológico donde opera. La competitividad, entonces,
además de estar enraizada en la tecnología, es de
carácter estructural[24].
Ello
implica que la tarea de la reconversión ha de ocurrir en
varios planos a la vez: a nivel micro, dentro de cada empresa;
a nivel meso, en las relaciones inter-empresas a lo largo de cadenas
y redes productivas y, a nivel macro, en el espacio económico
nacional. Los tres niveles están interrelacionados de tal
manera que la calidad de los resultados en cada uno influye en
el potencial de mejora del otro y sólo su modernización
simultánea conduce a la competitividad estructural.
Esto
introduce gran complejidad tanto en las políticas de desarrollo
como en las políticas tecnológicas. Las viejas políticas
de "incentivos" estaban diseñadas para empujar
al industrial a fabricar un producto prioritario, a moverse aguas
arriba en la cadena productiva o a ubicarse en una zona rezagada.
Generalmente se trataba de inducir grandes decisiones de inversión.
Las decisiones que tiene que tomar el empresario ahora afectan
su comportamiento cotidiano, sus relaciones con el personal, su
interacción con los proveedores, su actitud hacia la tecnología,
etc. y exigen, por lo tanto, una convicción interna que
no puede ser forzada desde afuera. En estas nuevas condiciones
se requiere definir una manera distinta de actuar para el sector
público; pasar del manejo de planes, controles y subsidios
compensatorios a la creación de redes de apoyo, mecanismos
facilitadores y escenarios de concertación que contribuyan
a estimular la innovación en todos los planos. Exploremos
un poco lo que esto puede significar en cada uno de los niveles
que determinan la competitividad estructural.
|
|
|
El
nivel micro: la empresa
La
responsabilidad fundamental por la modernización de la
empresa recae sobre el empresario y el impulso principal en las
condiciones actuales está dado por las políticas
de apertura que lo someten a la presión de la competencia.
Pero esa presión requiere un complemento que oriente la
lucha por la sobrevivencia en la dirección de la reestructuración
competitiva. Esto señala dos posibles caminos para la acción
complementaria del Estado: una vertiente divulgadora que convenza
a empresarios y gerentes de que la modernización gerencial
y el dominio tecnológico son la ruta para maximizar la
rentabilidad y el crecimiento. Y una vertiente facilitadora que
brinde acceso a los medios necesarios para un proceso exitoso
de modernización: recursos técnicos, humanos, financieros
y de información.
La
acción divulgadora puede ser transitoria, entre otras cosas
porque el esfuerzo se multiplica a sí mismo en el tiempo,
a medida que los ejemplos exitosos inducen procesos imitativos.
Los puristas del libre mercado dirían que no hace falta.
Sin embargo, hay dos razones que aconsejan realizar un intenso
esfuerzo inicial de divulgación en el contexto latinoamericano.
Una es la conveniencia de indicar salidas para contrarrestar la
desmoralización que produce la suma de una década
perdida con una súbita (o gradual pero inexorable) desprotección.
Se trataría de desencadenar el proceso de aprendizaje en
la dirección más fructífera. Otra es la necesidad
de acelerar la difusión de información acerca del
rumbo que está siguiendo el mercado mundial para evitar
los errores más elementales al tratar de salir a exportar.
Es una forma de romper un inevitable circulo vicioso, pues, en
general, la información disponible sobre los cambios en
las prácticas gerenciales tiende a ser directamente proporcional
a la participación en el mercado internacional.
Las
campañas de divulgación, fueron durante mucho tiempo
el modo utilizado por el MITI japonés para inducir cambios
masivos fundamentales en el comportamiento de las empresas[25].
En menor escala, el gobierno británico mantuvo durante
los años ochenta un programa para estimular la incorporación
de microelectrónica en productos y procesos. Uno de los
componentes básicos fue la campaña de concientización
sobre el potencial de estas tecnologías[26].
Actualmente, un programa similar mucho más amplio incluye
información sobre técnicas organizativas modernas
y otros factores que puedan ayudar a las empresas a competir en
Europa[27].
Más
allá de la propagación de información sobre
las ventajas y las formas de modernización, la acción
facilitadora del proceso es ciertamente indispensable en el contexto
latinoamericano y probablemente requiera una red de instituciones
más permanente. Aún partiendo de que es la empresa
la que debe tomar la iniciativa y demostrar su capacidad en la
competencia, una empresa innovadora o en proceso de renovación
requiere que el entorno le pueda brindar ciertos recursos elementales:
personal calificado, servicios técnicos y financiamiento
para el tipo específico de actividades que constituyen
los procesos de modernización e innovación
|
|
|
Financiamiento
En
relación al financiamiento, un error muy común al
diseñar políticas es creer que lo más importante
es bajar el costo, es decir subsidiar los intereses. En realidad
nos hemos encontrado una y otra vez que los empresarios más
dinámicos le dan mucha mayor importancia a la agilidad
del mecanismo, a la falta de burocracia, a la adecuación
del crédito a las necesidades específicas, a la
flexibilidad en el tipo de garantías, a la provisión
de mecanismos adaptados a cada propósito, etc[28].
El acceso oportuno a fondos dentro de esquemas adaptados a los
requerimientos puede ser una ayuda más determinante que
los subsidios (aunque estos últimos sigan siendo sin duda
clave para la factibilidad de ciertos proyectos de I&D de
alto costo y largo plazo de maduración).
Los
procesos de modernización conllevan una gran cantidad de
gastos en intangibles desde la contratación de asesores,
pasando por el entrenamiento del personal y la reorganización
física del equipo en la planta, hasta el costo de acceder
al mercado internacional. Lo más usual en los sistemas
de financiamiento existentes -privados o públicos- es limitarse
a proveer fondos para la inversión en equipamiento nuevo
(que no en modificaciones o adaptaciones) o para capital de trabajo
a corto plazo. Parte del ambiente facilitador que requiere el
aparato productivo para hacerse competitivo y mantenerse allí
es contar con una gama amplia de esquemas para obtención
de fondos: préstamos a mediano plazo para intangibles,
líneas de crédito flexibles para proyectos de mejora
continua, financiamiento de proyectos de cooperación entre
empresas o en conjunto con instituciones tecnológicas,
fondos de garantía, fondos para preinversión, esquemas
de arrendamiento de activos y decenas de otras formas de proveer
fondos en el momento oportuno y de la manera adecuada.
|
|
|
Recursos
humanos
Otro
soporte esencial del proceso de modernización son los recursos
humanos adecuados y las posibilidades de actualizar y elevar la
capacidad del personal ya empleado. Las necesidades de apoyo en
consultoría externa, abarcan un amplio espectro: consultores
especializados en los productos y mercados específicos
que la empresa atiende o en la tecnología específica,
asesores en definición de estrategia y modernización
gerencial; especialistas en informática, control, comunicaciones
u otras tecnologías genéricas; consultores en organización
y en técnicas modernas de gestión de calidad total,
producción flexible, etc. Los requerimientos en entrenamiento
también cubren la gama que va de las habilidades más
generales hasta las más ligadas a los equipos, productos,
servicios o tecnologías específicas de la empresa
y desde los niveles obreros hasta la más alta gerencia.
Por otra parte, se requieren profesionales -especialmente ingenieros-
con conocimientos actualizados y una buena formación general
al igual que técnicos con una base múltiple en destrezas
y conocimientos para ser integrados al tipo de organización
polivalente y flexible que caracteriza a la empresa moderna.
En
este terreno es particularmente importante distinguir entre lo
que son urgencias de corto plazo y lo que constituyen demandas
a mediano y largo plazo. La formación de recursos humanos
toma tiempo y garantizar un alto perfil educacional es parte de
los objetivos a perseguir en el nivel macro. El reto en este período
en lo que respecta a apoyar los procesos de modernización
es encontrar la manera rápida de paliar las peores carencias
de recursos humanos que encuentra la empresa en su entorno. Esto
puede lograrse recurriendo a expertos internacionales o a apoyo
de los socios externos así como maximizando el uso de la
capacidad local donde quiera que ésta se encuentre Según
los casos se requiere asesoría directa a empresas individuales
o grupos de empresas, provisión de personal calificado
en forma temporal para objetivos específicos, entrenamiento
de personal, de asesores o de entrenadores, modernización
de institutos de formación de obreros y técnicos,
seminarios y talleres de actualización para empresarios,
gerentes de empresas, gerentes de instituciones educativas, dirigentes
sindicales, dirigentes políticos, etc.[29].
Los
actores son múltiples y los esquemas pueden tomar muchas
formas combinando la cooperación internacional con esfuerzos
del sector público -central o local- y del sector privado
(el usuario y el proveedor de servicios).
A
fines de los ochenta, en el área andina se llevó
a cabo un programa, financiado por la CAF y realizado por FIM-Productividad
de Venezuela, que entrenó a 300 consultores en reconversión
de empresas. Muchos de estos realizan hoy su labor modernizadora
como asesores externos o como gerentes. La intención fué
formar y multiplicar la capacidad privada de consultoría
en las nuevas técnicas organizativas y gerenciales para
que esos consultores, empujados por su propio interés económico
y profesional, se convirtieran en una fuerza de venta de la modernización
empresarial, sin que el Estado interviniera, excepto para desatar
el proceso.
También
hay casos de empresas grandes, como el grupo SIVENSA en Venezuela,
que al fortalecer FUNDAMETAL, su propio instituto de formación
y actualización de recursos humanos, han visto que estaba
en su interés ponerlo también a disposición
de sus proveedores, para elevar su calidad. Estos, en su mayoría
pequeñas y medianas empresas, se favorecen con el acceso
rápido a entrenamiento relevante.
Uno
de los grandes retos para las instituciones del sistema científico
y tecnológico es encontrar formas eficaces de poner parte
del personal entrenado en el pasado a la disposición de
las empresas, de manera temporal o permanente. Los préstamos
temporales, por ejemplo, tienen la virtud de familiarizar a los
profesionales con la problemática tecnológica, cotidiana
y concreta, lo cual enriquece su actividad de investigación
al regreso. El traspaso permanente, aunque al principio parezca
una pérdida irreparable, se ha demostrado en la práctica
como un modo de establecer un vínculo efectivo entre institutos
de investigación y aparato productivo[30]
.
|
|
|
Servicios
técnicos y de información
El
tercer gran bloque de recursos para apoyar la reconversión
empresarial son los servicios técnicos. Esto incluye servicios
de prueba, diagnóstico, evaluación y certificación
de conformidad con normas, mantenimiento, etc., pero también
y fundamentalmente servicios de información de diverso
tipo. Para brindar los primeros es mucho lo que pueden ofrecer
desde el principio algunos de los institutos existentes y se supone
que a medida que se desarrolle la demanda irán surgiendo
empresas especializadas. Aquí queremos destacar de manera
particular el problema de los servicios de información
ya que ésta se convierte en un insumo crucial primero para
la modernización y luego para mantener la competitividad.
Bajo el nuevo patrón tecnológico quienes tienen
acceso a información suficiente y oportuna gozan de una
ventaja competitiva difícil de enfrentar de modo aislado
por empresas alejadas de los centros dinámicos mundiales.
El
espectro de áreas de información por cubrir es amplísimo:
normas, reglamentos y leyes en los mercados de exportación,
tendencias en calidad, volumen y precios, formas de mercadeo y
distribución para productos específicos, tendencias
tecnológicas en el corto y el largo plazo, fuentes de servicios
e insumos especiales en el exterior, fuentes de tecnología,
etc. Y cada uno de esos renglones -y cada uno de los muchos no
mencionados- tiene aspectos generales y aspectos que afectan a
una industria o empresa de manera específica. Es fácil
darse cuenta de cuan inútil seria el intentar montar un
"sistema" de información centralizada para suplir
esas necesidades (aparte de que sería un proyecto anacrónico).
El desafío es facilitar el desarrollo de redes de múltiples
entes y muchos actores, públicos y privados, nacionales
e internacionales, regionales y locales, grandes y pequeños,
por servicio o por actividad económica, con diversas maneras
de captar, procesar y difundir información[31].
|
|
|
La
cuestión de los subsidios
Cabe
afirmar que lo que la empresa necesita hoy para modernizarse es,
en primer lugar, la convicción y la voluntad y, en segundo
término, el mínimo de trabas y el máximo
de acceso a los recursos y servicios necesarios para hacerse y
mantenerse competitiva. En buena parte, los subsidios que daba
el Estado bajo las políticas de sustitución de importaciones
eran una compensación por las carencias del entorno y por
su peso en los costos. Con el tiempo, esa compensación
se convirtió en una fuente de rentas y en un desestímulo
al esfuerzo por superar las carencias, tanto las internas de la
empresa como las de los servicios externos. Peor aún esos
subsidios llevaron a la desviación de fondos públicos
por parte de quienes los manejaban y quienes los recibían.
Ahora el esfuerzo se reorienta hacia la superación de las
carencias, pero es de ilusos ignorar que las carencias siguen
allí. ¿Cómo hacer entonces para resolver el dilema
de dar a la empresa una oportunidad de competir en igualdad de
condiciones sin caer en las distorsiones del pasado? Una idea
que ha surgido para enfrentarlo es suministrar subsidios en especies
tecnológicas[32].
De
una u otra manera los gobiernos de casi todos los países
desarrollados están subsidiando el esfuerzo tecnológico
de sus empresas. Cuando se trata de empresas grandes el apoyo
se orienta a subsidiar la investigación pre-competitiva
o a propiciar la cooperación tecnológica entre empresas
o con las universidades[33].
En cuanto a las empresas pequeñas y medianas es raro el
país desarrollado que no tenga un programa intensivo y
multipropósito para fortalecerlas en diversos planos, incluido
el tecnológico. Ya mencionamos concretamente el programa
británico para propiciar la modernización.
Para
que las empresas latinoamericanas vayan al mercado mundial o enfrenten
la competencia de las importaciones en igualdad de condiciones,
también será necesario destinar fondos públicos
a apoyar la reconversión de las empresas. Quizás
la mejor manera de garantizar que ese esfuerzo con recursos escasos
se destine efectivamente a la elevación del dominio técnico
y de la capacidad competitiva de la empresa es entregarlo, no
en dinero desviable a otros propósitos, sino en apoyo técnico
directo. Todos los servicios mencionados arriba -asesoramiento,
entrenamiento, préstamos de personal calificado, pruebas
de laboratorio, colaboración de institutos de investigación,
información sobre mercados o sobre tecnología, acceso
a bancos de datos, servicios de documentación, etc.-, representan
gastos de tipo tecnológico donde el Estado puede invertir
los fondos de apoyo, permitiendo que dichos servicios sean brindados
a las empresas que los requieran en condiciones favorables de
costo y crédito. La ventaja no se limita al hecho de que
los fondos tienen un destino cierto; el brindar el subsidio a
través de proveedores de servicios fortalece a estas instituciones,
sean públicas o privadas, e instaura vínculos de
cooperación entre éstas y las empresas clientes
que tenderán a perpetuarse más allá del subsidio.
|
|
|
Nivel
macro: el espacio nacional
Todas
estas formas de apoyo a la empresa en su proceso de reconversión
contribuyen, de hecho, al mejoramiento del entorno y al aumento
de las externalidades para realizar el potencial innovativo de
cada empresa y facilitar el logro de sus propósitos competitivos.
Pero hay por supuesto muchos otros elementos que conforman el
espacio nacional y contribuyen a elevar o disminuir la competitividad
estructural. Muchos de esos elementos son clara responsabilidad
del Estado directa o indirectamente.
Entre
estos se incluye la necesidad de establecer un clima de competencia
con reglas del juego claras y estables, de tal forma que sea posible
estimar los riesgos de inversiones e innovaciones y decidir correrlos.
En segundo lugar se encuentra la infraestructura física,
sea ésta propiedad del Estado o reglamentada por él.
La calidad y extensión del servicio de las redes eléctricas,
de telecomunicaciones, de transporte, etc., afectan de manera
sustantiva las posibilidades de competir de todas las empresas
usuarias. Esto se aplica particularmente a la red de telecomunicaciones
por ser ésta el vehículo de transporte de la información,
herramienta clave del actual patrón tecnológico.
Por último se encuentra la infraestructura técnica,
cuya importancia, como hemos visto es crucial y creciente. A ella
pertenecen todas las instituciones del llamado Sistema Científico
Tecnológico, todo el sistema educativo y de entrenamiento,
las redes de bibliotecas y centros de documentación e información,
los institutos de patentes, normalización y control de
calidad, los servicios de estadísticas y en general, todos
los servicios de asesoría, consultoría y servicios
técnicos, sean estos públicos o privados.
En
cierto modo, el orden en que presentamos los componentes que determinan
la calidad del espacio nacional puede verse como la cronología
de su visibilidad a medida que avanza el proceso de reconversión.
Sin reglas claras y sin competencia no hay disposición
a invertir -ni dinero ni esfuerzo- en la reconversión.
Una vez tomada la decisión, al intentar competir internacionalmente,
se manifiestan con enorme fuerza las fallas de la infraestructura
física. Al avanzar más allá en la incorporación
de capacidad técnica y empezar a operar con patrones modernos
de gerencia, la empresa enfrenta las carencias del entorno en
términos de recursos técnicos.
Pero
ese no puede ser el orden en que la sociedad actúe para
fortalecer los diversos elementos. Los tiempos de maduración
de las inversiones en educación o capacidad tecnológica
son muy largos. Los programas de mantenimiento de las diversas
redes de infraestructura son en muchos casos de extrema urgencia,
pues los daños pueden ser irreversibles, y los proyectos
de inversión en ampliación y modernización
de las mismas toman largo tiempo en materializarse. Esto señala
la necesidad de al menos intentar actuar simultáneamente
en los tres terrenos para evitar el riesgo de un freno a los procesos
de reestructuración en el futuro, por falta de previsión[34].
|
|
|
Nivel
meso: la red, cadena o complejo productivo
Una
empresa aislada, sea de donde sea, esta en desventaja en el mercado
internacional. La empresa moderna establece lazos de interacción
y de cooperación técnica con sus usuarios y proveedores,
al igual que -en aspectos parciales- con toda una red de socios,
incluidos sus competidores. La intensidad de las relaciones inter-empresas
caracteriza la operación de los diversos modelos exitosos
de la actualidad: los grupos empresariales tipo "keiretsu"
japonés o "chaibol" coreano; los distritos industriales
del norte de Italia y del sur de Alemania[35]
; las redes abiertas de cooperación múltiple de
Silicon Valley[36]
o entre las empresas de la industria electrónica mundial,
etc[37].
Esta
interacción implica la posibilidad y la necesidad de que
cada empresa se especialice en lo que constituye su capacidad
tecnológica básica[38]
y busque relaciones estables de cooperación
con proveedores de todo lo demás. Para lograr eso, el negocio
en su conjunto tiene que gozar de ventajas comparativas en ese
país o región para atraer una red suficiente de
empresas. En otras palabras, la especialización estratégica
de cada empresa se enlaza con la especialización estratégica
del país o región donde opera[39].
Ello
sugiere la conveniencia de actuar colectiva y deliberadamente
para conformar redes, cadenas productivas, complejos regionales,
etc., en base a ventajas comparativas de partida, con el fin de
acrecentarlas y dinamizarlas en beneficio de la competitividad
de cada empresa y del conjunto. Pero, el modelo de industrialización
de América Latina enemistó a usuarios y proveedores.
Las políticas que hacían obligatoria la incorporación
de partes de producción nacional independientemente de
su calidad crearon abismos de desconfianza y hostilidad que serán
difíciles de cruzar. Ya nos hemos referido también
a la escasa relación con los proveedores de servicios tecnológicos.
Aquí
el Estado, bajo la forma de gobierno central, de autoridades locales
o de empresas públicas, tiene un importante papel que jugar
creando escenarios para la concertación, facilitando las
negociaciones entre empresas, impulsando la cooperación
de las empresas entre sí y con las universidades o institutos,
al mismo tiempo que co-financiando el proceso de especialización
estratégica. La manera específica de hacerlo tendrá
que ser cuidadosamente diseñada para borrar todo rastro
del autoritarismo que a veces caracterizó las intervenciones
de los entes gubernamentales en América Latina. El aprendizaje
de las nuevas formas de inter-relación, no se limita al
ámbito empresarial sino que abarca también a los
organismos públicos.
Un
último aspecto, que no debe dejar de mencionarse en relación
al nivel meso, es la necesidad de superar las barreras institucionales
que separan la minería, la agricultura, la industria, los
servicios y la infraestructura. Las interacciones más dinámicas
están ocurriendo en la interfase entre estas actividades
-a lo largo de cadenas de transformación- y entre todas
ellas y el mundo de la tecnología. Las flores que exporta
Colombia y las frutas frescas que exporta Chile no contienen menos
valor agregado tecnológico que los productos envasados;
los barcos pesqueros pueden ser más sofisticados tecnológicamente
y requerir mayor conocimiento para su manejo que una planta de
procesamiento; las redes de mercadeo y distribución internacional
-e incluso nacional- utilizan sistemas cada vez más modernos
de informática y telecomunicaciones. Las ventajas competitivas
más sólidas en bienes en capital se desarrollan
en interacción con usuarios competentes en un área
muy delimitada que bien puede estar dentro del sector primario
o de servicios[40].
En
estas condiciones, el desarrollo de ventajas sistémicas
requiere establecer fuertes lazos de interacción entre
empresas y entre entes públicos tradicionalmente ubicados
en "sectores" separados y enfrentados en sus intereses
(a menudo como resultado de las políticas anteriores de
industrialización). La especialización estratégica
y la reestructuración productiva requerirán muchos
procesos de negociación, cooperación y construcción
de consenso atravesando viejas fronteras institucionales y gremiales.
También allí el sector público tiene importantes
iniciativas que tomar.
|
|
|
| NOTAS:
|
| [23] |
PEREZ
1992 pp.41-53 (back
to text) |
| [24] |
CHESNAIS
1986 (back
to text) |
| [25] |
JOHNSON
1987 (back
to text) |
| [26] |
BESSANT/RUSH
1985 (back
to text) |
| [27] |
DTI
1988 (back
to text) |
| [28] |
Sobre
este tema ver TARNAWIECKI
1989 (back
to text) |
| [29] |
Esto
último puede parecer extraño pero hace falta porque la transición
a una sociedad más innovativa y a un aparato productivo basado
en el progreso técnico requiere también la reorientación de
la dirigencia politica (back to
text) |
| [30] |
Una
discusión sobre ventajas y desventajas en la experiencia venezolana
en este sentido se encuentra en:
MACHADO-ALLYSON/ESQUEDA 1989. En el contexto japonés tuvimos
oportunidad de entrevistar a la gerencia de la empresa de
telecomunicaciones NTT: según la cual, el haberle cedido la
gerencia de producción a la sección de ingeniería de los centros
de I&D, estableció un flujo bi-direccional de información
y personas que incrementó muchísimo la efectividad en la selección
de proyectos y en la transferencia de resultados. (back
to text) |
| [31] |
BEST
1990 (back
to text) |
| [32] |
Este
término se lo debo a Hugo NOCHTEFF. Lo usó en un Proyecto
de ONUDI para el gobierno de Ecuador (abril, 1989). (back
to text) |
| [33] |
EUREKA,
RACE, ESPRIT, BRITE, BAP son los acrónimos de los más conocidos
programas de financiamiento de la CEE para la promoción de
la investigación tecnológica y el fomento de los vínculos
entre empresas y universidades de distintos países de la Comunidad
(back
to text) |
| [34] |
Una
forma de optimizar el uso de los recursos en el corto plazo
podría ser contratar a instituciones tecnológicas para que
vuelquen su capacidad a apoyar el rescate de la calidad de
una porción determinada de la infraestructura física. De esta
manera se fortalecerían ambas redes y establecerían vínculos
hacia el futuro. Algo similar se puede intentar entre Universidades
y escuelas secundarias o entre empresas y escuelas técnicas.
Para una serie de ejemplos de esto último, ver OCDE 19
(back
to text) |
| [35] |
PIORE/SABEL
1984 (back
to text) |
| [36] |
SAXENIAN
1990 (back
to text) |
| [37] |
HAGEDOORN/SHAKENRAAD
1990; CHESNAIS 1986
(back
to text) |
| [38] |
Es nuestra traducción libre del inglés "core competence".
PORTER 1985; PRAHALAD/HAMEL
1990.
(back
to text) |
| [39] |
PORTER
1990. Ver también ANDERSEN/LUNDVALL
1988 (back
to text) |
| [40] |
Es el caso de la especialización danesa en bienes de capital
para toda la cadena láctea. Ver ANDERSEN/LUNDVALL
1988; CASSIOLATO
1992
(back
to text) |
|
 |
|
|