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| Comienzo | Las Nuevas Fuentes
de energía | Los Nuevos Materiales
| La Biotecnología |
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Si
aceptamos la noción de una transición global de
un modelo tecnológico utilizador intensivo de materiales
y energía a otro que tiende a ahorrarlos mediante el procesamiento
intensivo de la información, tendremos también un
conjunto de criterios para evaluar la probabilidad de difusión
de las nuevas tecnologías en el área energética
y de materiales. Otro tanto ocurre en relación al impacto
que sobre el desarrollo de estas y de la biotecnología
puedan tener tanto el nuevo equipamiento basado en electrónica
como el nuevo modelo de organización de la producción
y la empresa. Hagamos un ejercicio exploratorio en este contexto.
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LAS
NUEVAS FUENTES DE ENERGIA
Las
proyecciones de consumo energético antes del salto de precios
del petróleo eran de carácter fuertemente exponencial.
Se daba por descontado que el crecimiento de la demanda de energía
ocurría, cuando menos, al ritmo del crecimiento económico.
Por eso la solución de la llamada "crisis energética"
se vio inicialmente a través del desarrollo de fuentes
alternas. La conservación ocupaba un lugar secundario,
como paliativo en el corto y mediano plazo.
Hoy,
la situación ha cambiado y los combustibles fósiles
vuelven a aparecer como la principal fuente energética
por varias décadas. Por el lado de la oferta, se comprobó
que la capacidad de suministro de petróleo, gas y carbón
dependía en gran medida del nivel de precios, mientras
que, en las fuentes alternas no ha sido posible dar los saltos
tecnológicos requeridos para una sustitución económica
y masiva. Por el lado de la demanda, el freno en el ritmo de aumento
del consumo ha sido poco menos que sorprendente. En los países
pertenecientes a la Asociación Internacional de Energía,
la relación entre crecimiento y consumo energético
se ha alterado de manera significativa. Antes del cambio de precios,
entre 1968 y 1973, un crecimiento total de 17% en el producto
bruto fue acompañado de un 29% de aumento en el consumo
de energía. Cinco años después, entre 1978
y 1983 los mismos países crecieron en 9% mientras su consumo
energético bajaba en 6% (24).
Las posibilidades de ahorro energético habían sido
múltiples desde mucho tiempo atrás pero, como decía
un articulo en la revista Fortune, "la energía era demasiado
barata para preocuparse por su consumo" y no era rentable invertir
en economizarla.
El
conjunto de factores que ha conducido a la reducción del
consumo relativo en estos años es demasiado complejo para
analizarlo aquí. Lo que sugerimos es que la parte del ahorro
directamente atribuible a la introducción de las nuevas
tecnologías, hasta ahora probablemente modesta, será
el factor principal en el mantenimiento y profundización
de esa tendencia hacia el futuro.
El
mejor acoplamiento ya logrado entre las proyecciones de demanda
y de suministro, ha desplazado tanto el interés como los
fondos de investigación hacia otras áreas, vistas
como más criticas. Significa esto entonces que el panorama
energético no experimentara cambios de importancia? De
ninguna manera. Solo que una vez calmado el carácter de
urgencia que presidio los esfuerzos originales para desarrollar
las nuevas fuentes, el nivel de difusión de cualquiera
de ellas será determinado por su capacidad para mostrarse
claramente competitiva con las fuentes tradicionales y para integrarse
al sistema energético predominante.
Aquí
no analizaremos las perspectivas de saltos tecnológicos
en las diversas fuentes alternas. Trataremos más bien de
examinar la forma en que el nuevo paradigma tiende a modificar
los patrones de producción, distribución y consumo
energético y las consecuencias de estas transformaciones
sobre las posibilidades de incorporación de nuevas fuentes.
En
el sector energético, al igual que en el resto de la industria,
la informatización y la electronización están
transformando los métodos de exploración, extracción,
transporte y procesamiento, reduciendo el nivel de riesgo, elevando
la precisión y aumentando la eficiencia en cada fase de
actividad (25).
Esto significa que las costos de producción de las fuentes
tradicionales tienden a mantenerse bajo control, dificultando
la competitividad de las fuentes alternas.
Sin
embargo, hay otra tendencia en curso de desarrollo en el área
de distribución eléctrica, el cual actúa
a favor de la diversidad de fuentes y quizás contiene el
mayor potencial impulsor de cambios en el patrón de generación
energética.
Desde
hace bastante tiempo el sistema eléctrico viene utilizando
la interconexión en red, a fin de optimizar la relación
entre demanda y nivel de generación según variaciones
estacionales, geográficas y durante el día. Esta
practica, combinada con la versatilidad de los sistemas electrónicos
de medición, supervisión y control, ha permitido
una sencilla modificación preñada de consecuencias.
Ante el creciente costo de inversión en nuevas plantas
de generación, las empresas eléctricas en EE.UU.
están recurriendo a la compra de la energía sobrante
generada por algunos de sus clientes industriales para incorporarla
a la red común (26),
estableciendo de hecho una red interactiva.
Este
tipo de red tiene un gran potencial de crecimiento en complejidad
por la facilidad con la cual los equipos electrónicos de
supervisión y control remoto permiten operar redes de gran
cobertura y complejidad. Además, la instalación
de controles y medidores electrónicos hacen posible establecer
complejas estructuras tarifarias por cliente y hora del día;
medir y controlar con precisión los flujos de entrada y
salida en cada punto de la red y calcular los costos resultantes
de compra y venta de cada cliente, eventualmente incluso manteniéndolo
informado en línea. De generalizarse esta tendencia, se
abriría un paradigma de innovaciones sucesivas en el área
de distribución de energía, al mismo tiempo que
un amplio espacio para la diversificación de las fuentes
según sus ventajas comparativas en cada localidad, minimizando
el costo global de generación, manejo y comercialización.
Con
esta aplicación del modelo interactivo, sistémico
y flexible al área de distribución eléctrica,
la cuestión de las economías de escala se traslada
del área de generación, donde se mantuvo desde comienzos
de siglo, al área de comercialización
(27).
Por el contrario, en lo que respecta a equipos de generación
se revierte el patrón de escala creciente y el desarrollo
se orienta hacia la modularidad, la generación combinada
y otras formas de elevar la flexibilidad. Al mismo tiempo, se
otorga al usuario, otrora pasivo, un papel activo en la operación
y desarrollo del sistema. Y un desarrollo con rasgos análogos
esta ocurriendo en las redes de gas.
Sin
embargo, como en todo lo que concierne al nuevo paradigma, no
es posible conocer de antemano la mezcla de centralización
y descentralización que se impondrá a la larga.
La conexión a una red de esa naturaleza permitiría
ciertamente a los grandes usuarios industriales establecer su
propio sistema de control diversificado, optimizando las fuentes
energéticas según los usos, la proporción
de generación propia y adquisición y la compra y
venta de electricidad, según los costos relativos. En cambio,
para la mayoría, las opciones se limitarían a las
medidas de conservación y quizás a optimizar el
uso de la red eléctrica común, combinada con el
aprovechamiento de las fuentes renovables disponibles localmente,
adaptando cada fuente a cada uso particular.
Estimamos
entonces que la influencia de la difusión de la microelectrónica
tiene una influencia mayor sobre el panorama energético
que la que puede esperarse del sector energético sobre
el resto de la economía. A diferencia de la introducción
del carbón para la maquina de vapor o de la electricidad
como vector de energía y alimentador a distancia de motores
eléctricos dispersos o del petróleo junto con el
motor de combustión interna, la introducción de
algunas fuentes alternas para la generación de electricidad
o calor no tiende a crear nuevas ramas o a modificar profundamente
los equipos de producción. En nuestra opinión, las
nuevas energías se insertan en el cambio estructural como
un elemento más en la dirección de la flexibilidad
y la diversidad, al mismo tiempo que el ahorro energético
se hace parte integrante de las trayectorias incrementales de
los productos y procesos. Un factor que podría modificar
parcialmente este cuadro es un salto tecnológico en celdas
solares, con reducciones tan dramáticas de costos que induzcan
una cadena de innovaciones asociadas a su difusión masiva
como fuente de energía de uso directo.
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LOS
NUEVOS MATERIALES
Desde
hace tiempo, el equipamiento electrónico de los laboratorios
de ciencia y tecnología de materiales ha venido elevando
la capacidad de investigación y reduciendo los plazos de
desarrollo de materiales con propiedades cada vez más precisamente
seleccionadas. La difusión de equipamiento electrónico
en la industria, para el diseño y fabricación de
partes y productos, establece una creciente complementaridad dinámica
entre estas dos esferas, capaz de generar múltiples cadenas
de innovación en el área de nuevos materiales.
A
primera vista, esto parecería contradecir la caracterización
del nuevo paradigma como ahorrador de materiales. Comencemos entonces
por aclarar el sentido exacto de esa caracterización. Ahorro
de materiales significa fundamentalmente la elevación de
la productividad de los recursos naturales. En otras palabras,
el nuevo paradigma induce a un esfuerzo consciente por aprovechar
las economías brindadas por el bajo costo de la microelectrónica
y del manejo de información para minimizar los insumos
materiales requeridos por unidad de producto. Pero, a la larga,
hay tres contratendencias que moderan el ritmo global de ahorro
resultante: el probable aumento del numero de productos distintos;
el crecimiento global de la producción de cada uno y el
acortamiento del ciclo de vida de los productos por obsolescencia
técnica.
Por
mucho que predominen las tendencias ahorradoras y por mucho que
crezca la importancia de los servicios en el producto total, no
cabe suponer una declinación en el uso global de materiales
a nivel macroeconómico. Los dos fenómenos que parecen
más probables son: una marcada reducción de la tasa
de aumento del consumo con respecto al crecimiento del producto
bruto (e incluso industrial) y un cambio sustancial en su composición.
Si
examinamos el conjunto de los nuevos materiales a la luz del cambio
de paradigma, la tendencia que surge con mayor fuerza parece ser
la que conduce a una creciente diversidad en los materiales utilizados.
En esa dirección parecen empujar las tres grandes líneas
impulsoras de nuevas trayectorias: el alza del costo relativo
de la energía; los requerimientos de la industria de componentes
micro-electrónicos y las demandas especificas generadas
por la utilización de la microelectrónica en productos
y procesos.
El
alza del precio relativo de la energía afecta el costo
de la mayoría de los materiales tradicionales. Esto se
debe a que las características del paradigma anterior hicieron
posible favorecer un amplio despliegue de todo el potencial innovador
en materiales energo-intensivos. De allí que el cambio
en el costo de la energía induzca también al ahorro
de materiales. Esta presión hacia la baja en la demanda
modifica el comportamiento tecnológico y de inversión
de los suplidores. Tanto en el área metalúrgica
como en la petroquímica, tanto en cemento como en papel,
se establecen trayectorias de innovación en el control
de los equipos de procesamiento para minimizar el consumo energético
y maximizar el reciclaje de energía, de desechos y de chatarra.
Pero, estos esfuerzos no pueden ir más allá de eliminar
el consumo innecesario. Los procesos básicos de transformación
son energo-intensivos y hay limites a la capacidad de recolección
y reciclaje. Por esta razón, las dos direcciones más
fuertes del cambio del lado de la oferta parecen ser: una, la
reubicación geográfica de la producción de
los materiales estandarizados más tradicionales, bien sea
en busca de ventajas comparativas en el costo de la energía,
bien sea para aprovechar el ahorro en costos de transporte de
mineral y la mayor flexibilidad que brinda la cercanía
a los yacimientos. La otra es la creciente diversificación
de las plantas en los países desarrollados hacia aleaciones
especiales, materiales compuestos, y en general, hacia el rango
de productos de mayor apropiabilidad tecnológica y con
precios más altos y menos aleatorios. En consecuencia,
las fuerzas más poderosas en el área de materiales
tienen creciente interés en la diversificación del
patrón de consumo de materiales.
Los
requerimientos de la industria de componentes microelectrónicos
han dado ya lugar al desarrollo de toda una industria proveedora
de materiales semiconductores, conductores, fotosensibles, cristales
de diversos tipos, materiales de alta pureza, químicos
de procesamiento, cerámicas, resinas y una gama creciente
de insumos especiales. No cabe duda que este conjunto de requerimientos
constituye un nuevo sistema tecnológico capaz de impulsar
innovaciones radicales e incrementales sucesivas y que el conjunto
de industrias suplidoras de insumos para el sector de componentes
experimentara un crecimiento constante en volumen y diversidad
y estará caracterizada por un dinamismo tecnológico
paralelo al de la microelectrónica. No es dable, sin embargo,
esperar un crecimiento explosivo en la demanda de ninguna materia
prima en particular, dado el volumen relativamente pequeño
requerido de cada una y su enorme variedad. Por lo tanto, la industria
motriz del nuevo paradigma impulsa, por sus características
intrínsecas, el desarrollo de una multiplicidad de materiales
específicos.
La
introducción de microelectrónica en productos y
procesos a lo largo y ancho del aparato industrial es el fenómeno
que, en nuestra opinión, influirá de manera más
fundamental en el patrón de consumo de materiales y en
la dirección innovativa que estos tomen. Tres fenómenos
merecen especial atención: los grados de libertad introducidos
en el área de diseño de productos por la incorporación
de sistemas computarizados; las demandas inducidas por los cambios
tecnológicos en los productos y equipos mismos.
La
utilización de sistemas CAD para el diseño por computadora
no solo permite optimizar la configuración funcional y
estructural de cada producto y de cada pieza, sino que facilita
la "experimentación" simulada con diversos materiales opcionales
para seleccionar la alternativa más eficiente en comportamiento
y costos (28).
En el pasado, un proceso de optimización de esta naturaleza
habría representado costos prohibitivos en prototipos de
prueba, por lo demás poco justificables dado el bajo costo
de los materiales. Esta transformación de las condiciones
y la economía del área de diseño es uno de
los factores que establece una fuerte complementaridad entre la
creciente capacidad de los laboratorios de investigación
para crear materiales especiales y la posibilidad en manos de
los usuarios para evaluarlos, seleccionarlos y especificarlos
(29).
A
su vez, los cambios en los principios de funcionamiento de los
productos y equipos mismos establecen un perfil de demanda de
materiales distinto del tradicional. La sustitución de
muchas partes móviles por circuitos electrónicos
y la consecuente reducción en el tamaño de muchos
productos, desplaza una parte de la demanda tradicional de materiales
de ingeniería metálicos y plásticos hacia
otros más livianos y hacia la familia de materiales asociados
al sistema tecnológico de la microelectrónica, antes
mencionado. Al mismo tiempo, los diversos métodos de interfase
con el usuario requieren el desarrollo de materiales sensibles
a la luz, al tacto, a las ondas sonoras, materiales retráctiles
o con un sinnúmero de otras características para
fines particulares. Paralelamente, innovaciones radicales como
la digitalización de las redes de telecomunicaciones, hacen
posible la sustitución de toneladas de cables metálicos
por fibra óptica o satélites. Y aunque es difícil
prever cual será la resultante en cuanto a la demanda final
de metales tradicionales de cableado al combinar esta tendencia
sustitutiva con el masivo crecimiento de las redes y del parque
usuario, el perfil de la demanda será sin duda distinto.
Y así sucesivamente. La tendencia a una mayor diversificación
en tipos de materiales seleccionando aquellos con características
más estrechamente definidas por su función especifica,
se observa ya en las trayectorias de innovación en muchos
productos, de los cuales el automóvil es uno de los más
visibles(30).
La
incorporación de materiales no tradicionales establece
también lazos de retroalimentación con los cambios
en los métodos de producción. Un caso particularmente
dinámico de interacción entre innovaciones conexas
en productos, materiales y equipos de procesamiento es el resultante
de la incorporación de las cerámicas como material
de ingeniería(31).
En
resumen, entonces, el nuevo paradigma crea tanto las condiciones
técnicas como el impulso desde el lado de la demanda para
una creciente diversificación en el patrón de consumo
de materiales. Sin embargo, al igual que en el caso de las fuentes
alternas de energía, los nuevos materiales no son propulsores
de grandes cambios por su propio peso. Estos no ofrecen, como
en su tiempo lo hicieron los plásticos, un espectro masivo
de posibilidades de innovación en equipos para su procesamiento
y en productos para utilizarlos. La influencia es mucho más
fuerte en la dirección inversa.
Los
requerimientos de las nuevas tecnologías asociadas al uso
de la microelectrónica, rejuvenecen las trayectorias de
innovación en metalúrgica y polímeros, impulsan
trayectorias nuevas en vidrio y cerámicas, e inducen la
convergencia entre unas y otras con materiales compuestos. La
competencia entre las diversas ramas de materiales, la proliferación
de alternativas y la multiplicación de los "nichos" de
mercado parecen ser el curso más probable en este terreno
y no los desplazamientos masivos hacia un tipo particular de materiales.
No
obstante, el proceso de diversificación, al igual que la
difusión del paradigma que lo empuja, será necesariamente
lento y lleno de altibajos, por lo cual la proporción representada
por los materiales estandarizados en el consumo total seguirá
siendo mayoritaria por mucho tiempo.
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LA
BIOTECNOLOGIA
Aparte
de la microelectrónica, la biotecnología es la única,
entre las nuevas tecnologías claramente reconocibles hoy,
cuyo potencial revolucionario es indiscutible. La fuente de este
potencial se inaugura con la ingeniería genética,
la cual implica un salto cuántico frente al desarrollo
anterior de la biotecnología y la modifica cualitativamente
tanto en sus técnicas como en la amplitud del espectro
de sus aplicaciones(32).
En efecto, el poder manipular la información genética
para crear organismos "nuevos" y colocar las fuerzas que guían
el metabolismo de la vida al servicio de la producción
de riquezas es un salto tecnológico de proporciones inimaginables.
Sin
embargo, a pesar de los logros ya impresionantes, esta nueva tecnología
esta aún en su temprana infancia. Por esta razón,
a diferencia de la increíble precisión y seguridad
con la cual los expertos pronostican innovaciones radicales y
establecen plazos para su introducción y difusión
en el área de microelectrónica y sus aplicaciones,
la mayoría de los expertos en biotecnología advierte
sobre las condiciones de incertidumbre que presiden sobre cualquier
pronostico. Esta es la diferencia entre un paradigma en ciernes
y uno ya cristalizado en su rumbo y sus parámetros técnicos
y económicos.
Si
se hace una analogía con la evolución de la microelectrónica,
podría decirse que la biotecnología se encuentra
en la fase de las válvulas. Es decir, se ha comprobado
la aplicabilidad de los principios teóricos básicos,
sobre cuya base se introducen las primeras innovaciones, se establecen
trayectorias de desarrollo y se identifica una amplia gama de
aplicaciones. De allí en adelante, surgen sistemas tecnológicos
de sustancial importancia económica, pero subordinados
a los parámetros, imperativos y externalidades del paradigma
prevaleciente. Esto significa que, a pesar de su impacto sobre
ciertas ramas y actividades, es de esperarse que pase mucho tiempo
antes que el potencial revolucionario implícito en la ingeniería
genética se traduzca en saltos tecnológicos, capaces
de drásticas reducciones de costos, con repercusiones masivas
sobre el conjunto de la economía.
No
obstante, toda analogía tiene sus limites y sus peligros
y estos son particularmente riesgosos tratándose de analogías
históricas. Cabe preguntarse, entonces, si no hay en la
actualidad condiciones, tanto por la reducción de los plazos
de innovación como por el aumento de los fondos dedicados
a la investigación, que puedan acelerar significativamente
la evolución de ese potencial tecnológico, reduciendo
el plazo necesario para llegar al equivalente del "circuito integrado".
Esos factores obligan sin duda a dejar la puerta abierta para
la posibilidad de un desarrollo explosivo, expansivo y extensivo.
Creemos, sin embargo que hay tres factores que juegan en contra.
En términos de conocimiento, comparada con la física
y la química, la biología es una ciencia mucho menos
desarrollada, su objeto es más difícil de estudiar
y sus descubrimientos menos generalizables. Esto sugiere la inevitabilidad
de plazos relativamente largos de adquisición, sistematización
y puesta a prueba de los conocimientos. En términos técnico-económicos,
en los bioprocesos se esta todavía en la fase de solución
de los problemas técnicos básicos, por lo cual los
costos son todavía muy altos y, en la mayoría de
los casos donde hay alternativas, no son competitivos. Romper
las barreras de costos requiere tiempo para adquirir experiencia
productiva e identificar los parámetros propios de las
trayectorias biotecnológicas. Por esa misma razón,
en términos de probable patrón de inversión,
frente a la vasta gama de opciones relacionadas con la electrónica
y la informática, con oportunidades de mercado fácilmente
identificables, con rutas incrementales probadas y eficaces y
con externalidades crecientes, cabe suponer que la ruta riesgosa
y semi-explorada de la biotecnología tienda a jugar un
papel secundario en el conjunto, aunque pueda ser central para
algunos. Además, el acortamiento de los tiempos de investigación
y de los plazos de innovación no es en ningún terreno
más evidente que en la microelectrónica. Dicho esto,
valga insistir que el peso de la biotecnología será
sin duda creciente en ciertos puntos del aparato económico,
pero no creemos arriesgado afirmar que su evolución estará
fuertemente signada por los determinantes del paradigma basado
en la microelectrónica.
En
esta visión exploratoria de conjunto nos interesa, por
lo tanto, tratar de identificar las fuerzas que podrían
influir sobre la evolución de la biotecnología y
moldear sus formas de inserción en el tejido productivo
guiado por el nuevo paradigma.
a) Complementariedad a nivel del conjunto
del sistema productivo
Vistas
globalmente, puede decirse que microelectrónica y biotecnología
son complementarias. El principal impacto directo de la revolución
microelectrónica se da en los servicios y en la industria
manufacturera. En ambas no solo se modifican radicalmente los
métodos de producción sino que se abre un amplísimo
abanico de oportunidades de generación de productos radicalmente
nuevos. En cambio, en lo que respecta a la agricultura, la minería
y el sector primario en general, al igual que en las ramas químicas,
el impacto se concentra en los métodos de producción.
La promesa de nuevos productos o de modificaciones importantes
a los existentes la brinda, en estos sectores, la biotecnología.
En este sentido, el desarrollo de la biotecnología llena
un vacío dejado por la constelación de las tecnologías
de la información.
b)
Complementariedad a nivel del modelo ideal de producción
La
integración diseño-producción de las industrias
de fabricación en el nuevo modelo, se traduce en el área
de biotecnología en una integración investigación-producción.
Su efectividad depende del uso de equipos electrónicos
sofisticados para los laboratorios y el control de procesos
y su consecuencia es la competencia en base al dinamismo científico
y tecnológico.
En
términos de modelo ideal de producción, los bioprocesos
industriales son altamente compatibles con las trayectorias
definidas por el nuevo paradigma. Bifani (33),
por ejemplo, señala como ventajas importantes de los
bioprocesos frente a la química tradicional, las siguientes.
La capacidad de ahorrar energía, dado que las reacciones
se basan en energía biológica renovable y se realizan
bajo temperaturas y presiones menores; la reducción del
impacto ambiental negativo; la posibilidad de complejos manufactureros
más pequeños, más simples y menos costosos,
favorecedores de la desconcentración industrial y por
ultimo, mayor flexibilidad. Estas características coinciden
claramente con las del modelo basado en la microelectrónica.
No
es posible predecir, sin embargo, si estas características
prevalecerán en el mediano plazo, dado el creciente control
del desarrollo de la biotecnología por parte de los gigantes
de la química. La experiencia acumulada por estas empresas
en el procesamiento en gran escala puede inducirlas a insistir
-por bloqueo mental o por interés- en la aplicación
del viejo modelo.
Un
aspecto especifico en el cual las dos tecnologías son
complementarias es en la creciente tendencia al reciclaje y
el tratamiento de efluentes en las industrias de procesamiento.
Hasta ahora, la presión social contra al contaminación
ambiental, ha tenido que traducirse en mecanismos de imposición
obligatoria. En la mayoría de los casos las inversiones
para protección ambiental constituían un costo
neto con tasa de retorno cero. Hemos visto que el nuevo paradigma
orienta el diseño de las plantas de procesamiento hacia
el modelo de ciclo cerrado con máximo reciclaje y mínimo
de efluentes, para elevar la productividad de todos los insumos
materiales y energéticos. Las posibilidades que ofrece
la biotecnología para el filtraje y recuperación,
por medio de microorganismos, de subproductos reutilizables
o comercializables(34),
convergen con ese modelo, contribuyendo a transformar radicalmente
las condiciones económicas de ese tipo de inversiones,
incorporándolas a los medios de elevación de la
rentabilidad global.
c)
Convergencia tecnológica: la bioelectrónica
Hay
además una línea particular de desarrollo que
tiende hacia la fusión entre las dos tecnologías.
Las investigaciones en lo que se ha dado en llamar bioelectrónica(35),
dirigidas a utilizar células para fabricar "biochips"
son objeto de interés creciente. Ya se han logrado prototipos
de laboratorio para chips de memoria, con una capacidad de almacenamiento
cuando menos cien mil veces mayor que la lograda con los chips
actuales y una muchísimo mayor velocidad de operación.
Otro tanto ocurre con la posibilidad de utilizar biosensores
para la instrumentación de control de procesos. Sin embargo,
este tipo de aplicación parece enmarcarse más
dentro de la trayectoria de la microelectrónica misma
que en lo que podría entenderse como el cauce propio
de la biotecnología.
d)
Factores que pueden influir sobre el rumbo de la biotecnología
El
posible campo de acción de la biotecnología es
increíblemente vasto, pero, cualquiera de las posibles
aplicaciones requiere gastos sustanciales en investigación
y desarrollo. Esto sugiere que habrá que perseguir una
rutas en detrimento de otras y que la escogencia de rutas opcionales
dependerá en mucho de las prioridades de los agentes
de decisión.
Warhurst(36),
por ejemplo, ha sugerido que los países en desarrollo
podrían tener interés en lo que ella denomina
los bioprocesos a cielo abierto, en oposición a los procesos
cerrados. Los primeros son los que se llevan a cabo directamente
en el medio natural y, por lo tanto, han de adaptarse al ambiente
ecológico especifico donde se aplican. Ejemplos son la
lixiviación bacteriana de desechos mineros o el control
de pestes en la agricultura mediante el manejo del ciclo de
predadores. La industria química, en cambio, tendería
a favorecer el desarrollo de procesos cerrados.
Incluso
en la investigación destinada a la agricultura, se observa
ya un sesgo en las prioridades. Un ejemplo es el desarrollo
de variedades resistentes a los pesticidas en lugar de hacerlas
resistentes a las pestes, lo cual parecería un intento
de hibridizar la biotecnología con la "Revolución
verde", potenciando sus mercados(37).
La
legislación que permite el patentamiento es otro elemento
que, a la vez que promueve el interés por invertir en
investigación y desarrollo, empuja hacia los proyectos
de mayor apropiabilidad.
En
resumen, la biotecnología se inserta cómodamente
en el seno del nuevo paradigma, su desarrollo, intensivo en
el uso y procesamiento de información, amplia los mercados
de las ramas principales del nuevo modelo, y su rol es complementario
en términos tecno-económicos en varios sectores.
Por ello, su expansión tiende a ser favorecida por la
generalización del nuevo paradigma. No obstante, además
de la influencia moldeadora de las tecnologías microelectrónica,
el rumbo que finalmente tome la biotecnología, como posible
paradigma autónomo hacia el futuro, estará influido
desde ahora por factores sociales, económicos e incluso
geopolíticos.
|
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| NOTAS:
|
| [24] |
Walker.
(1985) (back
to text) |
| [25] |
Para un análisis del impacto de la tecnología electrónica
sobre el sector energético, ver: Walker,
(1986) (back
to text) |
| [26] |
Business
Week, (1984) (back
to text) |
| [27] |
Walker,
ibid. (back
to text) |
| [28] |
Mitlag,
(1985) (back
to text) |
| [29] |
De
Queiros. (1985) (back
to text) |
| [30] |
Altshuler
et al., op. cit (back
to text) |
| [31] |
U.
S. Dept. of Comerce, (1984) (back
to text) |
| [32] |
Un amplio análisis del desarrollo y perspectivas de la biotecnología
se encuentra en: Faulkner,
(1986) (back to text) |
| [33] |
Bifani,
(1986). ) (back
to text) |
| [34] |
Para
el caso de la industria de pulpa y papel ver: Science Council
of Canada, (1985) (back
to text) |
| [35] |
Naito
et al, (1985)) (back
to text) |
| [36] |
Warhurst,
(1986), ver también: Warhurst,
(1984). (back
to text) |
| [37] |
Buttel.,
Kennedy, Kloppenburg,Jr., (1985) (back
to text) |
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