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Concluida
esta exploración somera de cuatro de los principales ejes
de la transición, vale la pena insistir en la diferenciación
entre los fines y los medios que sustenta todo el planteamiento.
Con un cambio de paradigma cambian las estructuras, los métodos
y los comportamientos eficaces, pero cada individuo, cada grupo,
cada nación decide sus objetivos y mantiene sus valores
esenciales. Es como adquirir un nuevo lenguaje: cambian la sintaxis
y el vocabulario, pero las ideas a transmitir siguen siendo las
del autor.
Podríamos,
por supuesto, seguir, identificando otras tendencias y analizando
cada una en mayor profundidad. La intención fue, tal como
les ofrecí, hacer una incursión breve en el tema,
para alimentar las reflexiones que todos estamos haciendo y para
contribuir a orientar la acción. En este último
terreno, lo más útil de este tipo de análisis
es, en mi opinión, el aprender a diferenciar opciones,
el adquirir criterios para distinguir lo moderno y viable de lo
obsoleto y caduco
Más
allá de eso, lo esencial de lo que quise compartir es el
sentido del poder transformador que tenemos al alcance. En base
a la interpretación que hemos discutido hoy, el potencial
de diseño de estructuras sustentables capaces de brindar
creciente prosperidad para todos es inmenso.
No
voy a negar que, a mi parecer, el mundo actual se está
moviendo hacia la peor de las opciones. Creo, sin embargo, que
eso se debe, no sólo a los fenómenos típicos
de las transiciones (si estuviera escribiendo esto en los años
treinta sentiría un pesimismo equivalente), sino también
a la falta de propuestas modernas y solidarias, que despierten
la esperanza y enciendan el entusiasmo.
Mucho
depende, pues, de nuestra capacidad para entender el caos del
presente, no como una imagen del mañana, sino como el caldo
de cultivo de lo nuevo. Mucho depende, también, de nuestra
disposición a enfrentar el desafio.
Este
paradigma, a diferencia del anterior, no se organiza sólo
desde un centro dirigente. Su construcción hay que hacerla
tanto desde arriba y como desde abajo, cada uno en su espacio,
interconectándose en redes, imitando lo exitoso y generando
sinergia. La innovación y la experimentación están
al alcance de todos. Claro que eso significa pensar y, sobre todo,
actuar de otra manera, revisar todas nuestras viejas ideas y explorar
opciones inéditas. No es fácil, pero, quizás
sea el camino más efectivo para evitar las peores opciones
y para construir una sociedad próspera, solidaria y sustentable.
En
todo caso, hoy como nunca, todos somos responsables del futuro
inmediato.
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