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Vivimos
tiempos difíciles, plenos de confusión e incertidumbre.
El deterioro del nivel de vida de la mayoría de la población,
incluyendo el grueso de la clase media es alarmante, mientras
que los esfuerzos por revertir el retroceso desembocan en la frustración
y la impotencia. La mayoría de los viejos modelos explicativos
y orientadores de la acción política se han derrumbado;
los nuevos no logran demostrar su efectividad en términos
de crecimiento con equidad. Son, pues, tiempos para la experimentación,
la discusión y la apertura a enfoques alternativos.
Hoy,
voy a compartir con ustedes una interpretación que ayuda
a poner un cierto orden en el caos del presente. El esquema teórico
que les voy a presentar brinda dos tipos de herramientas útiles
en este período. Por una parte, permite ubicar esta época
en el contexto histórico, brindando una estructura explicativa
que convierte la experiencia del pasado en fuente de aprendizaje
relevante. Por la otra, brinda criterios para la construcción
de visiones viables de futuro y para el diseño de formas
efectivas de acción inmediata. Me doy cuenta de lo ambiciosa
que es mi oferta y espero poder satisfacerlos en alguna medida.
En
esencia lo que les voy a proponer es que, aunque parezca lo contrario,
estamos ante una ventana de oportunidad para diseñar y
construir una sociedad más solidaria. Lo que estamos viviendo
actualmente es la transición de un patrón tecnológico
a otro en el mundo productivo. Son los períodos de surgimiento
de un nuevo e inmenso potencial de generación de riqueza,
cuyos verdaderos frutos sólo se dan décadas más
tarde, una vez que la sociedad ha logrado "domar" ese
potencial, organizándose de modo adecuado para ponerlo
al servicio de sus objetivos. Esto significa que el rumbo definitivo
y el impacto de cada revolución tecnológica son
definidos por las diversas fuerzas sociales en juego. La efectividad
con la que cada grupo social y cada país puede influir
sobre la forma del futuro depende de hasta dónde comprende
-o intuye- el carácter específico de esa revolución
y de las opciones que abre.
Estoy
entonces planteando algo que muchos de Uds. saben ya, es decir,
que nuestras dificultades actuales como país, no son sólo
locales, sino también la manifestación específica
de un fenómeno de carácter mundial. Ello significa
que sus causas fundamentales son generales y afectan a cada país,
de una u otra forma, según sus particularidades. Significa
también que las soluciones propuestas en distintas partes
del sistema sólo serán viables si logran engranar
en el rumbo que toma el cambio en el plano mundial. Esta presentación
se ubicará en ese contexto general, confiando en que cada
uno se servirá de ella para aplicarla en el nivel y al
contexto que correspondan a su espacio de acción.
Comenzaré
esbozando el marco teórico básico, interpretando
el presente como la cuarta vez que se vive el largo y difícil
período de transición de un paradigma tecnológico
a otro. En la segunda parte, me valdré del ejemplo de la
transición anterior para ilustrar la relación entre
las características de un patrón tecnológico
y los modelos políticos viables. Al final, con miras a
la construcción de un modelo deseable, los invitaré
a acompañarme en una exploración somera de las principales
tendencias que genera el nuevo paradigma y del espectro de opciones
que abre.
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