Revoluciones tecnológicas,
cambios de paradigma y de modelos socio institucionales

 


 

Las últimas décadas del Siglo XX fueron una época de incertidumbre y de un desarrollo extremadamente disparejo. En muchos países y en los más variados grupos sociales, la gente ha vivido insegura en relación con el propio futuro, con las perspectivas de su lugar de trabajo, con el porvenir de su país y el del mundo en general. Tanto dentro de cada nación como entre ellas, han venido actuando poderosas tendencias centrífugas que en un extremo generan crecimiento y riqueza sin precedentes y, en el otro, pobreza, deterioro y degradación crecientes. Es fácil reconocer, para quienes tienen edad suficiente para recordar, la diferencia profunda que hay entre el clima inestable, accidentado y errático de los años ochenta y noventa y lo que ahora se ve como la "época dorada" del crecimiento en los años cincuenta y sesenta. Es probable que este reconocimiento haya originado el revivir del interés en la teoría de las ondas largas en el crecimiento económico.

Este artículo presenta una interpretación particular del fenómeno de las ondas largas, que ofrece brindar criterios-guía para la creatividad social en tiempos como el presente. El período actual se define básicamente como uno de transición entre dos estilos tecnológicos (o paradigmas tecno-económicos) y, al mismo tiempo, como la etapa de construcción de un nuevo modo de crecimiento. Esa construcción implica un proceso de cambio profundo, aunque gradual, tanto en el campo de las ideas y los comportamientos como en el de las organizaciones e instituciones. Dicho proceso está fuertemente relacionado con la naturaleza de la ola de cambio técnico que lo desencadena.

En realidad, y al contrario de lo que se asume usualmente, hemos sugerido que las ondas largas no son un mero fenómeno económico, aunque sin duda tienen manifestaciones económicas. Las ondas largas afectan todo el sistema, la estructura misma de la sociedad, en el mundo entero. Esto explicaría por qué los economistas han tenido tantas dificultades en demostrar o rechazar la existencia misma de las ondas largas, mientras que la memoria histórica y la gente de cada período distinguen claramente los "buenos tiempos" de los " malos tiempos". De hecho, en este documento argüiremos que la inestabilidad del período actual tiene un origen tecno-económico y una solución socio-institucional.

De acuerdo con nuestra interpretación, las fluctuaciones de largo plazo que llamamos ondas largas son el resultado de sucesivas etapas de acople y desacople de dos esferas del sistema: la tecno-económica por un lado y la socio-institucional por el otro. Cuando se alcanza un buen acoplamiento entre las dos esferas, hay un largo período de dos o tres décadas de crecimiento estable, percibido como una época de prosperidad. Cuando se produce un desacoplamiento, ello resulta en un período igualmente largo de crecimiento irregular con fuertes tendencias polarizantes, además de recesiones y depresiones, percibido como una época dura y difícil. ¿Pero de dónde provienen estos desajustes, y cuál es la naturaleza del reacoplamiento?

Las causas de este comportamiento del sistema se encuentran en las grandes diferencias entre la esfera tecno-económica y socio-institucional, en términos de ritmos y modos de cambio.

Son los mecanismos inherentes a la forma como se difunden las tecnologías los que conducen a revoluciones tecnológicas o cambios de paradigma cada cincuenta o sesenta años. Visto en el largo plazo esto se refleja en patrones de continuidad y discontinuidad en la esfera tecno-económica que requieren ajustes y transformaciones equivalentes a nivel socio-institucional. Pero la fuerza inercial del marco socio-institucional hace que éste sea más resistente al cambio y más lento en adaptarse a las nuevas condiciones, excepto cuando se le somete a fuertes presiones políticas. Esto lleva a un desajuste estructural en cada revolución tecnológica, y luego se requieren décadas para restablecer la coherencia del sistema. Pero, una vez alcanzado el reajuste, sigue un período de prosperidad que da paso al total despliegue del nuevo potencial generador de riqueza.

Aún aceptando esto como explicación del fenómeno de las ondas largas, quedaría abierta la pregunta sobre la fuente de criterios para guiar los cambios adecuados en la esfera institucional. La respuesta es que cada revolución tecnológica, a medida que se despliega, genera un conjunto de principios de óptima práctica que sirven como paradigma, consciente o inconsciente, para guiar el cambio institucional y para diseñar las herramientas sociales capaces de dominar el nuevo potencial tecno-económico.

Desarrollemos el argumento comenzando por la cuestión de las grandes continuidades y discontinuidades en tecnología. Para esto, necesitamos examinar la forma como evolucionan las tecnologías. Este será el contenido de la primera parte. Luego, en la segunda parte, examinaremos cómo y por qué las revoluciones tecnológicas transforman el conjunto del sistema productivo. En la tercera parte discutiremos las causas del retraso en efectuar los cambios correspondientes en la esfera socio-institucional. Por último, veremos el modo como una adecuada comprensión de la naturaleza y características de las tecnologías emergentes puede ayudar en el diseño de respuestas adecuadas a nivel institucional.